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El mercado mundial del petróleo está dando sus últimos coletazos. Pese a que hace unos días, la Agencia Internacional de la Energía anunciaba que revisaba al alza su previsión de crecimiento de la demanda mundial de petróleo para 2017, en el medio plazo las expectativas no son tan halagüeñas.

La firma de investigación y consultoría energética, EASI Energy, en su último informe quinquenal sobre productos petrolíferos, proyecta que el crecimiento de la demanda mundial de productos se desacelerará espectacularmente a partir de 2022. Destaca los efectos en la demanda de gasolina y gasóleo a causa de los cambios en la flota mundial de vehículos.

No duda la consultora de que el mercado de vehículos continuará expandiéndose durante los próximos cinco años, especialmente los impulsados por combustibles alternativos, como los híbridos enchufables y los eléctricos puros, aunque hasta 2022 estos vehículos seguirán constituyendo sólo una pequeña parte de las ventas totales.

Dice el informe que la incorporación masiva de vehículos eléctricos y de otras tecnologías alternativas seguirá estando obstaculizada por su mayor gasto en comparación con los vehículos convencionales y, en el caso concreto de los eléctricos, por una infraestructura de carga insuficiente.

Sin embargo, el analista de la firma, Ian Page, advierte que estos vehículos comenzarán a tener un gran impacto en la demanda mundial de petróleo a partir de 2022 y mientras tanto, “las mejoras tecnológicas de los modelos convencionales, que reducirán cada vez más el consumo de gasolina y gasóleo, moderarán significativamente el crecimiento de la demanda en los próximos cinco años”.

El cambio de paradigma en el sector del transporte marcará un antes y un después para la industria petrolífera, y cada nuevo informe que sale a la luz adelanta la fecha límite. No hay que olvidar que este sector consume alrededor del 60% del total del petróleo del mercado.

Como conclusión EASI Energy advierte que el llamado ‘crudo de la OPEP’ vivirá bajo una tremenda presión durante los próximos cinco años. No solo por la reducción de la demanda, sino por el exceso de oferta. Y proyecta que el suministro de petróleo crudo y condensado no perteneciente a la OPEP añadirá unos 2,3 millones de b/d a los suministros mundiales.

Y ¿de dónde saldrá tanto petróleo adicional? Según la consultora, el 70% de ese crecimiento provendrá de EEUU, a pesar de que también va a sufrir una desaceleración de la producción del petróleo de esquisto en el horizonte.

El GNL (gas natural licuado) no OPEP y los combustibles alternativos añadirán otros 1,9 millones de b/d, mientras que el suministro de GNL de la OPEP sumará otros 900.000 b/d.

Y por último, otro factor adicional que no ayudará a mejorar la situación son las amplias reservas que conservarán los gobiernos y las industrias petroquímicas.

En definitiva, el consumo de petróleo comienza a decaer y en cinco años, según los expertos, comenzará a agonizar.

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