Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedintumblrmail

portada-del-world-energy-outlook-2016A pesar de los detractores y los continuos ataques ideológicos a las energías limpias, incluso la más conservadora organización energética del mundo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE), ha llegado a la conclusión en su esperado informe anual World Energy Outlook 2016 de que la eólica y la solar contribuirán con más de un tercio de la electricidad del mundo en 2040, y si el mundo ha de alcanzar su objetivo climático de 2 ° C, entonces la proporción de eólica y solar en el suministro de electricidad del mundo se elevará al 60%.

El mensaje de la AIE es claro: el objetivo no sólo es alcanzables sino que la eólica y la solar serán esenciales para cumplir los objetivos del Acuerdo del clima de París. La AIE se creó en 1974 en respuesta a la crisis del petróleo y, básicamente, fue creada para apoyar a los combustibles fósiles, y ha subestimado durante mucho tiempo  -y lo sigue haciendo según algunos críticos- el papel de la energía renovable. Sin embargo, no duda en reconocer la importancia de la energía eólica y la solar.

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Este gráfico ilustra cómo la AIE ha elevado sus previsiones para la eólica y la solar del año pasado. El color gris claro representa sus previsiones realizadas en el mismo informe del año pasado, mientras que las líneas de colores son las adiciones desde entonces, y la sombra rayada verde es el extra que tendrá generarse para el escenario 2 ° C del Acuerdo de París.

Esto significa que la contribución de la energía eólica y la solar a las necesidades de electricidad del mundo serán superiores a la suma de carbón, gas y nuclear en 2040 y, además, su contribución será competitiva sin ayuda financiera.

El informe cita los esfuerzos de Alemania, Italia, Japón, China y EEUU, cuyas políticas pro-renovables han acelerado las caídas de precios durante la última década. Y también se insta a los gobiernos a buscar medidas de integración de sistemas para dotar de suficiente flexibilidad a los sistemas energéticos. Estas incluyen redes más potentes,  la disponibilidad de plantas listas para enviar energía a corto plazo, incentivos para el despliegue de un sistema amigable de tecnologías renovables, capacidad de respuesta a la demanda y almacenamiento de energía. El mensaje clave es que todos los países, incluida España, deben pisar el acelerador, y no los frenos, de la transición energética.

Transporte y calor

La AIE también deja claro que la eólica y la solar jugarán un papel fundamental en el suministro de calor – el sector que más energía consume del mundo-  y en el fomento de transporte, a través de los vehículos eléctricos. Se dice que hay un gran potencial sin explotar en estos dos sectores.

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Y para muestra, un botón: según los cálculos de la AIE, en 2040 tendría que haber más de 700 millones de coches eléctricos en el mundo, “lo que desplazaría una demanda diaria de más de seis millones de barriles de crudo” y así se podría cumplir con los objetivos climáticos, para lo que resulta esencial que esos vehículos sean alimentados, o cargados, con energías renovables.

Sin duda, muchos críticos se basarán en el escenario “central” del informe de la AIE. Pero incluso este sugiere que la energía eólica y la solar proporcionarán más del 37% de la electricidad del mundo -más que el carbón– y como muestra el siguiente gráfico, conducirán al mundo a un viaje en la dirección equivocada para cumplir con los objetivos climáticos.

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El papel de la energía eólica y la solar será aún mayor si el mundo ha de cumplir el objetivo al que se aspira de 1,5 ° C en el Acuerdo sobre el clima de París que el gobierno español ha mandado al Congreso para su ratificación. La AIE dice que si se quiere alcanzar ese objetivo, la red eléctrica mundial tendrá que estar en cero emisiones para el año 2040, con una proporción aún mayor de la energía eólica y solar. “Este es todavía un terreno desconocido”, dice el informe.

Y ello es importante para reforzar las perspectivas del descenso y la influencia de carbón. En el último año, la AIE ha reducido sus proyecciones globales de generación térmica de energía a partir del carbón en un 18%, debido principalmente a los cambios en la India y China y al coste cada vez menor de la energía eólica y la solar. El carbón está perdiendo cuota de mercado no sólo debido a las políticas climáticas y de disminución de la contaminación energética, sino también porque, en un número creciente de casos, la energía renovable ya es una alternativa más barata.

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