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Alemania tiene planes ambiciosos para los coches eléctricos y la energía renovable. Pero, quizás, demasiado ambiciosos. Tal como están las cosas, las bien intencionadas pero contradictorias ambiciones de Alemania podrían en realidad aumentar las emisiones en 32 millones de toneladas de CO2 una cantidad comparable a las emisiones actuales de Uruguay o del estado de Montana.

En octubre del año pasado, el Bundesrat, la cámara legislativa superior del país, hizo un llamamiento a Alemania para apoyar una eliminación gradual de los vehículos de gasolina para el 2030. La resolución no es política oficial del gobierno, pero incluso hablar de una prohibición de este tipo envía una fuerte señal hacia la gran industria automovilística del país. Entonces, ¿qué pasará si Alemania realmente decide ir hacia un parque automovilístico 100% eléctrico para el 2030?

Para los ecologistas, tal cambio suena a música celestial. Después de todo, el transporte por carretera es responsable de una gran parte de las emisiones y la sustitución de los vehículos de gasolina por coches eléctricos es una buena manera de reducir la huella de carbono.

Pero no es tan simple. El problema básico es que un coche eléctrico que funcione con energía generada a partir de carbón y gas, en realidad crea más emisiones que las que producen los coches que queman gasolina. De hecho, para reducir las emisiones netas, la electricidad que alimente los coches eléctricos debe ser de origen renovable. Y, a menos que las cosas cambien, Alemania es poco probable que tenga la suficiente energía verde a tiempo.

Después de todo, la noticia de la posible prohibición de los coches de gasolina llegó justo después de que la canciller Angela Merkel anunciara que iba a frenar la expansión de nuevos parques eólicos porque demasiada energía renovable volvía a la red inestable. Mientras tanto, después de Fukushima, Alemania se ha comprometido a cerrar todo su parque de reactores nucleares para el 2022.

Menos energía, más electricidad

Es cierto que la sustitución de los vehículos de combustión interna por coches eléctricos daría  lugar a una enorme reducción de las necesidades energéticas de Alemania durante la noche. Esto se debe a que los coches eléctricos son mucho más eficientes. Cuando se quema gasolina, solo el 30% o menos de la energía liberada se utiliza realmente para mover el coche hacia delante, el resto se va por el tubo de escape, las bombas de agua y otras ineficiencias. Los coches eléctricos hacen perder un poco de energía a través de la recarga de sus baterías, pero en general, al menos el 75% se aprovecha realmente.

Cada año, los vehículos alemanes queman combustibles líquidos equivalentes a 572 teravatios-hora (TWh). Sobre la base de los ahorros, un sector del transporte por carretera totalmente electrificado utilizaría alrededor de 229 TWh. Así que Alemania utilizaría menos energía en general (la gasolina es una fuente de energía) pero necesitaría una cantidad asombrosa de nueva generación renovable o nuclear.

Y hay otro problema: Alemania también planea eliminar gradualmente sus plantas de energía nuclear, a ser posible antes de 2022, y en 2030 a más tardar. Esto crea un vacío adicional de 92TWh que debería ser llenado.

La suma de la electricidad renovable adicional que se necesita para alimentar a millones de coches, y la requerida para sustituir las centrales nucleares, arrojaría un total de 321 TWh de nueva generación para el año 2030. Eso equivale a docenas de nuevas centrales eléctricas.

Incluso si la energía renovable se expandiera a la velocidad máxima permitida por el último plan de Alemania, sólo se cubrirían alrededor de 63 TWh de lo que se requiere. Hidráulica, geotérmica y biomasa no sufren de los mismos problemas de intermitencia que la eólica o la solar, sin embargo, el país ya está cerca de alcanzar su potencial en estas tres fuentes de energía.

Por lo tanto, esto significa que el resto de la brecha –nada menos que 258 TWh – tendrá que ser cubierta por carbón o gas natural, y ese es el consumo actual de España y diez veces el de Irlanda.

Alemania podría optar por llenar el vacío en su totalidad con  centrales de carbón o de gas. Sin embargo, depender enteramente de carbón derivaría en mayores emisiones anuales, del orden de 260 millones de toneladas de dióxido de carbono, mientras que el aumento de emisiones con gas sería la mitad, 131 millones de toneladas.

En comparación, el transporte por carretera de Alemania actualmente emite alrededor de 156 millones de toneladas de CO2. Por lo tanto, a menos que el déficit de electricidad se llene casi por completo con nuevas plantas de gas natural, Alemania podría cambiar a 100% de los coches eléctricos y todavía terminaría con un incremento neto de las emisiones.

Si Alemania quiere realmente una reducción sustancial de las emisiones de sus vehículos, sus políticas energéticas y de transporte deben trabajar en sincronía. En lugar de limitar las nuevas plantas solares o parques eólicos, debería retrasar el cierre total de la nuclear y centrarse en la demanda eléctrica y el almacenamiento de la energía renovable.

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1 Comentario

  1. Hablas de ecologistas. Pero que tipo de ecologista ve la tecnología como solución? Alguno habrá pero creo yo que la mayoría en lugar de apostar por un cambio del 100% de los vehículos, apostaría antes por una redución del uso del automovil y por fomentar y potenciar el uso del transporte público

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