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Cuando hay voluntad política se actúa mucho más rápido de lo habitual. Esto es lo que ha pasado con la reforma del Sistema de Comercio de Emisiones (ETS por sus siglas en inglés) de la UE. Hace dos semanas el Parlamento aprobaba la nueva directiva y ya se ha conseguido un acuerdo que fue firmado por la mayoría de los Estados Miembro.

Y el porqué de esta rapidez para alcanzar un acuerdo era el desastre en que se había convertido el anterior sistema que no daba señales para que los países pudiesen cambiar su modelo hacia uno más limpio.

El objetivo del ETS es reducir las emisiones, pero con la recesión económica los derechos para poder emitir se desplomaron y la finalidad ya no era la deseada. Alguna industria aprovechó el descontrol para emitir más CO2.

El número de derechos de emisión puede reducirse gradualmente, para incrementar su costo y proporcionar un incentivo para que las industrias adopten tecnologías más limpias. Cabe recordar que en el ETS están más de 11.000 plantas de gran consumo energético y de generación eléctrica. En conjunto, abarcan el 45% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE y el objetivo para 2030 es haber reducido en un 43% las emisiones incluidas en este sistema.

Ahora, con la nueva reforma sí o sí se van a reducir las emisiones. En este caso, a través de un factor de reducción lineal. De esta manera, el límite a las emisiones caerá un 2,2% anual al menos hasta 2024.

Se espera que el nuevo régimen entregará mayores recortes en las tasas de gases de efecto invernadero al tiempo que proporcionará protección a las industrias de alto consumo energético.

Las fábricas y otras instalaciones que tengan un rendimiento tope del 10% recibirán todos sus derechos de forma gratuita, y además se creará un fondo de hasta 12.000 millones de euros para ayudar a la industria a innovar e invertir en tecnología más eficiente.

El comisario europeo para la Acción Climática y Energía, Miguel Arias Cañete dijo: “A menos de dos semanas después de la votación en el Parlamento, el acuerdo demuestra una vez más el firme compromiso de la Unión Europea para el liderazgo en materia de acción contra el clima y ayudar a impulsar la transición global hacia una energía más limpia. Ahora, cuento con los mejores esfuerzos de todo el mundo para iniciar rápidamente las negociaciones entre el Consejo y el Parlamento”.

Pero no todo el mundo salió contento con el texto aprobado. Según cuenta Reuters, “las negociaciones han durado todo el día; todos los países han tenido que ceder en algo”, dijo el ministro italiano de Medio Ambiente, Gian Luca Galleti a sus colegas después de la votación, y asegurando que Roma todavía no estaba contenta del todo con algunos aspectos de la oferta.

Por su parte, el mayor enfado vino de las filas polacas, uno de los países que más contamina. Su ministro dijo que se sentía “engañado” por el acuerdo, ya que fue aprobado por solo 19 de los 28 países del bloque europeo. Nueve naciones votaron en contra.

Para que se aprobara solo tenía que tener el visto bueno de 16 países miembro.

Ahora falta que el nuevo texto se apruebe tanto en el Parlamento como en la Comisión Europea para que arranque el nuevos sistema de comercio de carbono. Para los ecologistas se podría decir que es lo menos malo, porque anda un poco lejos de lo que ellos hubiesen preferido, es decir, que el que contamina, paga.

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