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Los residuos radiactivos procedentes del funcionamiento de las centrales nucleares deben cumplir con los criterios establecidos para su almacenamiento. Antes de 2004, existía un amplio consenso técnico en que un almacén geológico profundo era la mejor solución disponible. Sin embargo, durante la legislatura de Zapatero, se cambiaron las tornas y se pensó en construir un Almacén Temporal Centralizado (ATC) para todas las nucleares del país, aunque no fue hasta 2012 cuando el ministro Soria designó la ubicación final: en Villar de Cañas (Cuenca).

El ATC es una instalación diseñada en superficie para el almacenamiento en seco, por un periodo de 60 años, y mediante un sistema de múltiples blindajes, del combustible gastado y los residuos vitrificados de alta actividad y los residuos de media actividad procedentes del desmantelamiento de centrales nucleares, según lo define el Foro Nuclear.

Pero tras casi cinco largos y tortuosos años, a día de hoy, el ATC no termina de ser una realidad.

Piscinas radiactivas

Por eso, mientras tanto, los residuos se están almacenando en las instalaciones que las propias centrales tienen en sus emplazamientos. Se trata de piscinas construidas para refrigerar el combustible irradiado, porque “los residuos radiactivos producen una cantidad de calor enorme y antes de pasar a un almacén en seco tienen que enfriarse un poco”, señala Carlos Bravo, consultor medioambiental y experto en energía nuclear, “pero las piscinas tienen una capacidad limitada y cuando se llenan, esos residuos deben almacenarse en otro edificio, en contenedores con un diseño muy eficiente que evacue ese calor. Esa estancia en seco puede ser techada como es el caso de Trillo o al aire libre como el de Zorita”.

Según el informe del Foro Nuclear, “Resultados nucleares de 2015 y perspectivas para 2016”, a 31 de diciembre de 2015, las piscinas de todas las centrales nucleares españolas estaban prácticamente al 90% de su capacidad, por lo que el siguiente paso es trasladar ese combustible gastado a un almacén seco. Es lo que se conoce como ATIs, almacenes temporales individuales.

Capacidad de las piscinas radiactivas. Informe Foro Nuclear

Almacenes individuales

La central nuclear de Ascó cuenta, desde abril de 2013, con un ATI. También desde 2009 la de Zorita o José Cabrera, “un almacén que contiene los elementos irradiados de cuando estuvo en operación, pero que desde entonces no ha experimentado ningún cambio”, añade el experto. Y la de Ascó. A ellas hay que añadir las que ha anunciado el presidente del Foro de la Industria Nuclear Española, Antonio Cornadó, la central de Garoña, que ya tiene el permiso municipal para empezar las obras de su ATI, y la de Almaraz, que ya lo ha solicitado.

“A Vandellós y a Cofrentes no les va a quedar más remedio que hacer lo mismo, construirse sus ATIs”, señala Carlos Bravo, “y si es así, ¿qué sentido tiene ya el ATC, más aún cuando la política energética europea va en dirección opuesta a los almacenes centralizados?”, se pregunta el experto.

“La opción de los ATI es una alternativa perfectamente viable en España”, añade Bravo “desde el punto de vista económico, la alternativa de los ATI sólo implicaría una inversión adicional 20 ó 25 millones de euros (M€) por cada almacén, ya que no se incurrirían en gastos de transporte o explotación. Sin embargo, el ATC supondría al menos unos costes de inversión de 700 M€, unos costes de explotación de 600 M€ y unos costes de transporte de 100 M€, por lo que el impacto económico total ascendería a 1.400 M€”.

Otra ventaja adicional de los ATIs es que son modulares, aunque los que existen en España se han diseñado para albergar tantos contenedores como residuos generados en la vida útil de cada central nuclear. “Y su construcción se realiza sobre una losa especialmente reforzada para evitar accidentes en caso de pequeños movimientos sísmicos o terremotos que puedan poner en peligro la estabilidad de esos residuos”, dice el experto.

Sin embargo, el Foro Nuclear tiene otro punto de vista. Respecto a que el retraso en el desarrollo del ATC esté favoreciendo la puesta en marcha de los ATIs en las centrales nucleares, el presidente del Foro Nuclear, Antonio Cornadó, ha apuntado que estas instalaciones “serán necesarias” igualmente aún con un ATC y de hecho, ha defendido que debe existir un ATC por sus ventajas desde el punto de vista “de la gestión, la seguridad y los costes”.

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