Cataluña gravará el uso de combustible nuclear tras el rechazo del impuesto a la producción

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Central nuclear de Vandellós.
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La Generalitat de Cataluña gravará el “uso de combustible nuclear”, en lugar de algo más genérico como la producción termonuclear de energía eléctrica, con el fin de salvar su impuesto medioambiental a las nucleares y la recaudación anual prevista por su aplicación, que era de unos 43,2 millones.

La directora general de Tributos de la Generalitat, Elsa Artadi, ha avanzado a Efe que el grupo de CiU registrará mañana diversas enmiendas para corregir algunos aspectos de la ley que permitirá crear éste y otros dos impuestos medioambientales: el de emisiones de gases a la atmósfera y el que gravará las emisiones producidas por los aviones comerciales al despegar o aterrizar.

De esta forma, el Govern pretende atender las consideraciones hechas por el Consejo de Garantías Estatutarias al impuesto catalán a la producción termonuclear, que consideró que no se ajustaba a la Constitución porque ya existe un tributo estatal similar y ello supondría una “doble imposición”.

Estos cambios deberían permitir que este proyecto de ley, que incluye estos tres impuestos ambientales acordados con ERC, se apruebe en octubre, en principio en el primer pleno del mes.

Artadi ha asegurado que, con las enmiendas que se introducirán, el impuesto catalán a las nucleares afinará mejor su motivación medioambiental, ya que “el uso del combustible nuclear”, cuya materia prima es el uranio, es lo que produce “un riesgo” medioambiental, ha añadido.

La directora general ha explicado que el impuesto está justificado porque incentiva actitudes medioambientales, dado que “si las empresas hacen mejoras en innovación y usan menos combustible para producir energía, crean menos riesgo (medioambiental) para producir la misma energía”.

Así, en la práctica, en lugar de gravar los kilovatios hora de energía eléctrica generados por las tres centrales nucleares catalanas, estas instalaciones tendrán que pagar una cantidad por tonelada de combustible nuclear consumido, con lo que la recaudación será “la misma”.

Preguntada por si teme que el Gobierno recurra el impuesto a las nucleares ante el Tribunal Constitucional, ha recordado que la fórmula legal para crear el impuesto catalán a la producción termonuclear de energía eléctrica era “idéntica” a la elegida por la Comunidad Valenciana para aplicarlo y que el Estado no la ha impugnado.

“La ley catalana es ahora aún mejor, por lo que si todos fuéramos racionales el Estado no debería llevarla al Tribunal Constitucional“, ha añadido.

Artadi ha asegurado en este sentido que el PP catalán solicitó al Consejo de Garantías Estatutarias que se pronunciara sobre este impuesto catalán a las nucleares a pesar de que la Comunidad Valenciana creó uno idéntico a finales de 2012.

Otros impuestos

En cuanto a los otros impuestos medioambientales, el que afectará a los aviones comerciales gravará las emisiones contaminantes de los aviones durante el aterrizaje, rodaje y despegue, afectará solo al aeropuerto de El Prat y la recaudación estimada es de unos 3,8 millones.

Se trata de un impuesto pionero en España, pero Artadi ha recordado que ya existe en países como Francia, Alemania y Reino Unido.

En cuanto al tercero, el de emisión de gases, gravará las emisiones a la atmósfera de óxido de nitrógeno, dióxido de azufre, y de partículas en suspensión y de carbono orgánico generadas en determinadas instalaciones industriales y de combustión, como refinerías de petróleo o fábricas de cemento, y debería aportar unos 2,1 millones.

Los tres impuestos deberían aportar una recaudación conjunta de unos 49,1 millones, si bien empezarán a aportar recaudación a partir de 2015.

En el caso del impuesto a las nucleares, entrará en vigor en teoría el 1 de noviembre de este año, por lo que la administración empezará a cobrarlo en 2015. 

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