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Viernes 4 de noviembre de 2016. Es la fecha en que el Acuerdo de París 2015 ha entrado oficialmente en vigor; la fecha en la que los más de 190 países que firmaron un compromiso para reducir sus emisiones de carbono tendrán ahora que pasar de las promesas a la acción y comenzar a tomar medidas tangibles.

El umbral requerido para que el Acuerdo de París entrase en acción fue alcanzado el 5 de octubre, cuando 55 de los países más contaminantes del mundo ratificaron el acuerdo, comenzando entonces la cuenta atrás de 30 días para que entrara en vigor.

En comparación con los tratados internacionales anteriores de similar magnitud y complejidad, el Acuerdo de París fue ratificado con relativa rapidez, con el apoyo crucial de todos los grandes jugadores del mundo, incluyendo China, EEUU, varios Estados miembros de la UE y la India.

Entre los que no han ratificado aún el Acuerdo de París se encuentran países como España o Alemania. Está previsto que el Gobierno dé el visto bueno para llevarlo al Congreso cuanto antes, pero se va a celebrar la COP22 y España no ha hecho los deberes.

Y mientras más o menos 100 países todavía tienen que ratificar formalmente el Acuerdo, la transición energética de la economía mundial desde los combustibles fósiles a las fuentes renovables ha echado a rodar. El objetivo final es limitar el aumento de la temperatura media mundial a menos de 2 grados centígrados en el siglo, con la meta más ambiciosa de que no sobrepase los 1,5 grados.

Sin embargo, un análisis realizado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) concluye que los compromisos de reducción de emisiones actuales ofrecidos por los firmantes del Acuerdo no son suficientes para alcanzar este objetivo, incluso aunque todas fueran totalmente implementadas de inmediato. El mundo estaría probablemente en camino de incrementar la temperatura entre 2.9 y 3.4 grados centígrados antes del 2100.

Ya se están tomando medidas para garantizar que la COP22, que comienza este lunes en Marrakech, coloque el tema de la cooperación internacional y el apoyo a la acción climática en el centro de la agenda.

“Incluso con los compromisos adquiridos en París y el fomentar de la acción sobre el terreno, no vamos a cumplir con nuestra aspiración de limitar el calentamiento por debajos de 1,5 grados a menos que nos movamos más rápido y en la escala que se necesita”, dijo el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim. “A medida que el mundo se adentre en COP22 en Marrakech, hay que recuperar el sentido de urgencia que sentimos hace un año”.

“Debemos  empezar a transformar los compromisos en acción porque estamos en un momento decisivo para la transición energética global; es el momento de remangarse y ponerse a trabajar”, dijo Adnan Z. Amin, director general de la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA) . “La energía renovable ha progresado notablemente en la última década, transformándose de una opción casi inalcanzable en una técnica y económicamente preferible.La energía renovable ofrece una solución inmediata, viable y asequible para el desafío del cambio climático”.

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