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La rápida y sorprendente evolución de los móviles, que en apenas diez años se han transformado de pesados ‘ladrillos’ a dispositivos elegantes y potentes, se debe en gran medida al desarrollo de las baterías de iones de litio usadas para almacenar su carga.

George Crabtree, director del Joint Center for Energy Storage Research (JCESR), ha explicado que después de años de mejora tecnológica, ahora el objetivo fundamental para el futuro de las nuevas soluciones de almacenamiento de energía es que la electricidad provenga de fuentes limpias y se puedan utilizar en el transporte y en la red eléctrica.

La importancia de una buena tecnología de almacenamiento no debe ser subestimada, y la Agencia Internacional de la Energía ha dicho que tales tecnologías tienen el potencial de ser “una herramienta importante para lograr un futuro bajo en carbono”.

Las innovaciones en baterías son vistos por muchos como clave para la industria de las energías renovables y sus esfuerzos para competir con los combustibles fósiles tradicionales. Porque cuando se trata de fuentes como la solar y eólica, los desafíos a los que se enfrenta el almacenamiento de energía son múltiples. Y además, son buenos para el planeta, porque prometen un flujo constante de energía.

“Estamos viviendo una especie de boom del almacenamiento”, dijo Crabtree. “Estamos buscando las baterías que puedan aplicarse en el transporte y en la red eléctrica tal y como se ha hecho en la electrónica personal para hacer realidad un gran cambio en la forma en que funcionan estos sistemas”.

Los científicos de la JCESR estudian los materiales con detalle a fin de desarrollar una tecnología que podría transformar nuestras vidas. “Usamos un montón de instalaciones para estudiar los materiales a nivel atómico, aprendemos lo que se parecen esas estructuras, aprendemos cómo cambian y cómo se comportan mientras duran el funcionamiento de una batería”, explicó el científico Jason Croy.

La física y la química están detrás de la estructura de una batería y cómo y por qué se comporta: “Tratamos de utilizar toda la información y el diseño de nuevos materiales para cambiar las características y el rendimiento de una batería”, añadió. A medida que se desarrolla la tecnología, se están considerando otras opciones aparte de las baterías de ión litio.

“Lo más fácil es reemplazar el litio – que tiene una sola carga sobre sí mismo – por el magnesio, calcio o zinc, cada uno de los cuales tiene dos cargas sobre ella”, dijo Crabtree, añadiendo que esto duplicaría la cantidad de energía almacenada o liberada.

“El segundo tipo de batería de próxima generación sería la de litio-azufre” agregó, “en teoría, puede ser un factor multiplicador por 10, con una energía más densa que la de ión litio: si te dan ni la mitad de ese potencial, entonces sería una tecnología transformadora”.

“Estamos a punto de conseguir una batería que cambiará la forma de entender la red eléctrica tal ha pasado en el sector de la telefonía”, ha dicho, “la red del futuro no se parecerá en nada al sistema eléctrico del pasado y el almacenamiento de energía será un factor crítico en la creación de esa red del futuro.”

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