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Los beneficios de la vida real para los ciudadanos y las empresas deben ser el punto de referencia del progreso hacia la Unión Europea de la Energía, instó el Comité Económico y Social Europeo (CESE) en un dictamen aprobado en su última sesión plenaria. El CESE también pidió a la CE que abra el mercado europeo de la electricidad a la industria, las empresas y las comunidades locales de prosumidores.

Al evaluar el segundo informe anual sobre los avances hacia la Unión Europea de la Energía, el CESE instó a la Comisión Europea a “volver a lo básico”: “Debemos recordar por qué estamos haciendo todo esto y es en beneficio de toda la sociedad “, dijo el ponente de opinión Tellervo Kylä-Harakka-Ruonala .

La Unión de la Energía es una construcción compleja, con varios pilares, muchos objetivos y metas numéricas, pero el control del progreso debe centrarse principalmente en indicadores prácticos como los precios de la energía, cifras de producción industrial, empleos creados, reducciones de emisiones. El sistema de energía, la infraestructura física, el funcionamiento del mercado son importantes, pero también vamos a medir los beneficios que acarrean las empresas, los trabajadores, los consumidores. Si lo hiciéramos, veríamos realmente el vínculo con lo que está sucediendo en la realidad y lo que significa la Unión de la Energía en Europa sobre el terreno”.

El CESE pide asimismo a la Comisión que evalúe los instrumentos de política de bajas emisiones de carbono de manera holística, centrándose en la lucha contra los impuestos y las cargas que aumentan los precios al consumo y las subvenciones que distorsionan los mercados de energía y las señales de inversión. Esto fue crucial para atraer la inversión, subrayó el ponente.

El Comité alentó además a la CE a que adopte medidas para reforzar la huella de carbono de la UE, un indicador positivo que se refiere a la combinación de todos los buenos impactos de la acción sobre el medio ambiente. Las emisiones de Europa representan actualmente alrededor del 10% de las emisiones globales y se espera que se reduzcan a aproximadamente el 5% en la próxima década. “Así que todavía resta el  95% de las emisiones mundiales”, señaló  Kylä-Harakka-Ruonala, quien añadió que “para maximizar su impacto positivo, Europa se esfuerza por exportar sus sistemas y productos con baja emisión de carbono al resto del mundo. Nos permiten luchar contra el cambio climático no sólo en Europa, sino en todo el mundo”.

Las nuevas normas propuestas por la Comisión Europea para compatibilizar el mercado de la electricidad en Europa con las energías renovables fueron objeto de otro dictamen adoptado en la sesión plenaria de mayo del CESE. Aunque acoge con satisfacción el conjunto del paquete y la idea de situar a los consumidores en el centro de la cuestión, el CESE subraya que hay que hacer más por abrir el mercado de la electricidad a todos los actores: “Los consumidores europeos deben poder participar en el conjunto del mercado. El CESE apoya el derecho de todos los consumidores -industria, empresas y hogares- a generar, almacenar y comercializar energías propias, y también a las comunidades locales el derecho a crear, desarrollar o alquilar redes locales, pero las normas más específicas son necesarias para hacer posible la afirmación de estos derechos”, dijo el ponente de opinión Alfred Gajdosik. Dar acceso a la red, reducir las tarifas de red, eliminar las barreras legales y administrativas y establecer locales donde pequeñas cantidades de electricidad podrían ser comercializadas son algunas de las medidas que señaló el CESE..

La descarbonización también fue una de las principales preocupaciones. Un objetivo estratégico de la Unión de la Energía es la descarbonización y significa que los costos externos de la generación de energía convencional, como el cambio climático y los daños a la salud, deben ser tenidos en cuenta en los precios. La falta de “internalización” de estos costos pone la energía renovable en una desventaja competitiva. Sin embargo, “no se hace ningún esfuerzo en todo el paquete de invierno para rectificar esta distorsión del mercado”, dijo el ponente. Un sistema apropiado de imposición sería la mejor manera de dirigir las inversiones hacia la electricidad verde.

Por último, como una forma de combatir la pobreza energética, el CESE recomienda que los consumidores vulnerables se conviertan en prosumidores. Pero para ello, el acceso a los préstamos públicos o la ayuda de las autoridades locales o regionales es esencial, subrayó el CESE.

Ambas opiniones formaban parte de la respuesta articulada del CESE al “paquete de invierno” de la Comisión sobre la energía: un conjunto de documentos legislativos y no legislativos de más de mil páginas. Una primera entrega apareció el mes pasado, cuando se votaron cinco opiniones sobre las medidas de “Energía Limpia para Todos”. Otro capítulo de la respuesta del CESE está en preparación para el mes de julio, en el que el plenario discutirá un dictamen sobre los costes y los precios de la energía.

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