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El despegue del mercado de vehículos eléctricos en Europa no tendrá lugar antes de 2025, según un estudio realizado por la consultora Wood Mackenzie. Según se recoge en el informe, el alto coste de los vehículos nuevos, junto con las limitaciones en la vida de la batería y la autonomía del vehículo, están obstaculizando la adopción del coche eléctrico en comparación con los vehículos de motor de combustión interna (ICE), dice Wood Mackenzie en su informe titulado  Is the European EV Market on the Verge of a Breakthrough?

Hoy en día, solo hay un vehículo eléctrico de cada 500 que circulan por las carreteras europeas, y la adopción generalizada no es probable que suceda hasta que los costes de las baterías caigan de su nivel actual, que oscila en una banda entre 200 y 400 dólares por kilovatio-hora, hasta alrededor de 100 dólares / kWh.

“Ese momento mágico del despegue es aquel en el que los vehículos eléctricos son capaces de exhibir suficiente alcance y fiabilidad a un precio asequible para competir eficazmente con los coches convencionales”, dijo el autor del estudio, Iain Mowat, analista de investigación senior de Wood Mackenzie para los mercados de productos de refino y petróleo.

Mientras que los vehículos eléctricos podrían alcanzar ese punto antes en los segmentos de automóviles de  gama alta y medio- alta, realmente se logra cuando los vehículos eléctricos empiezan a dominar las nuevas ventas de automóviles en los mercados de coches de gama media y baja, de coches pequeños con bajas emisiones. Ese es el momento que podría ser considerado como el momento para el despegue, añadió Mowat.

Será más difícil para los fabricantes de automóviles producir vehículos eléctricos a precios competitivos en los segmentos inferiores de coches pequeños y medianos, dijo. Aquí es donde los coches de combustión son menos caros y consumen menos.

Noruega, un alumno aventajado

La fijación de precios de los coches eléctricos para su adopción en toda Europa depende en gran medida de los subsidios de los gobiernos. No es coincidencia que el único país europeo donde Wood Mackenzie cree que los vehículos eléctricos se están acercando a ese punto de adopción generalizada es Noruega, que también cuenta con los sistemas de apoyo más generosos.

“El gobierno noruego ha reestructurado el marco fiscal de los vehículos de pasajeros para asegurar que los vehículos eléctricos sean ahora más baratos que los convencionales “, dijo Mowat. “La penetración del coche eléctrico es ahora superior en Noruega que en cualquier otro país del mundo.”

Este enfoque sería más difícil en un país con una industria potente del automóvil. “Sin una industria automovilística nacional y una red de energía totalmente renovable, Noruega ha sido pionera en la adopción del coche eléctrico”. Wood Mackenzie cree que en la mayoría de los otros países europeos no pueden permitirse el lujo de alcanzar ese nivel de subsidios.

En la actualidad hay subsidios limitados para los coches eléctricos en Francia, Alemania y el Reino Unido, pero si éstos fueron retirados, los costes de las baterías dejarían los coches eléctricos “para el mercado de automóviles de alta gama, desalentando una penetración más amplia”, dice el informe de Wood Mackenzie.

Otro factor que otros estudios han pasado por alto es cómo el precio de la electricidad podría afectar a la adquisición de coches eléctricos. En Alemania, por ejemplo, el alto coste de la energía eléctrica que, irónicamente, se debe en parte a las medidas del gobierno para apoyar la transición hacia una economía libre de carbono, supone que mantener un coche eléctrico sea más caro que conducir un coche diésel, dijo Mowat.

Estación de recarga rápida de Tesla Motors. FOTO: TM
Estación de recarga rápida de Tesla Motors. FOTO: TM

El estudio cita una serie de otros posibles obstáculos para la adopción del coche eléctrico, cuyo impacto es más difícil de determinar en la actualidad. Uno de ellos es la disponibilidad de estaciones de carga de coches eléctricos.

Mowat dijo que la incertidumbre sobre los modelos de regulación y de negocio de la infraestructura de carga podría ser un lastre para el despliegue de los cargadores. Sin embargo, la disponibilidad está aumentando muy rápidamente y se percibe menos como una barrera para los consumidores a medida que comienza a mejorar el rango de alrededor de 300 kilómetros por carga, dijo.

El precio de las materias primas es incierto

Otro reto potencial es la forma en que se podría ver afectada la reducción de costes de las baterías por los precios de las materias primas, en especial para el litio, cobalto y níquel. Mowat coincide con otros observadores de la industria al asegurar que hay disponibilidad de litio y que este no es probable que sea un gran problema para la industria de las baterías. La cadena de suministro de litio ya está respondiendo a la creciente demanda, señaló.

Pero los materiales de cobalto y níquel son los componentes con costes más importantes en una batería de ion-litio, por lo que la oferta mundial y el precio de estos productos podrían llegar a ser un factor importante en términos de cómo evoluciona el mercado de vehículos eléctricos.

Baterías de ión-litio.
Dar una segunda vida a las baterías podría abaratar sustancialmente los costes.

Un último factor en la trayectoria de reducción de costes de los coches eléctricos es si los fabricantes de automóviles son capaces de compensar el costo inicial de las baterías mediante la reutilización en una segunda vida en aplicaciones estacionarias de almacenamiento. Mowat señaló que los fabricantes lo van a  intentar. “Es probable que haya un mercado secundario de baterías”, dijo. De hecho, ese mercado está ya en fase de desarrollo.

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