El coste político de los sondeos petrolíferos en Canarias

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Fernando Clavijo y Pailino Rivero en la reunión del Consejo Político de Coalición Canaria. FOTO: EFE
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Fernando Clavijo y Pailino Rivero en la reunión del Consejo Político de Coalición Canaria. FOTO: EFE
Fernando Clavijo y Paulino Rivero en la reunión del Consejo Político de Coalición Canaria. FOTO: EFE

El pasado 12 de septiembre, el Consejo Político de Coalición Canaria (CC) eligió a Fernando Clavijo, alcalde de La Laguna, como candidato a la presidencia del Gobierno regional en las próximas elecciones autonómicas. Rivero erró en el cálculo y acabó pagando caro su enfrentamiento sistemático con el Gobierno a cuenta de los sondeos petrolíferos. La victoria del ala progresista de CC suaviza claramente el rechazo canario a las prospecciones porque el posicionamiento del nuevo líder de la coalición nacionalista es diametralmente distinto al de Rivero.

La sólida y férrea postura que hasta ahora había mostrado la coalición nacionalista contra las prospecciones de petróleo que Repsol va a llevar a cabo frente a las costas de Lanzarote y Fuerteventura se había resquebrajado por el lado del líder tinerfeño. Clavijo, se había desmarcado del “no rotundo” y sin condiciones de su partido al opinar que las extracciones de crudo podrían llevarse a cabo si se cumplieran una serie de condiciones.

¿Sondeos? Sí, pero…

Según él, los requisitos para permitir la búsqueda de oro negro en el mar próximo a Canarias deberían ser: que se garantice que las extracciones no dañarán el medio ambiente, que el Estado imponga a Repsol un impuesto que iría íntegramente a la Comunidad Autónoma; que las prospecciones fueran apoyadas por todas las instituciones estatales y canarias, y, finalmente, que la actividad fuera respaldada por los ciudadanos de las Islas.

El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria. FOTO: Minetur.
El ministro de Industria, José Manuel Soria, también ha sufrido un gran desgaste político. FOTO: Minetur.

Un cambio sustancial que, a la vista de los resultados, parece haberle costado muy caro a Paulino Rivero, y quién sabe si, a medio y largo plazo, pudiera acabar pasándole factura también al titular de la cartera de Industria, José Manuel Soria, cuya popularidad política en el archipélago ha bajado muchos enteros a causa de los dichosos sondeos petrolíferos. Si el ministro pretende continuar con su carrera política, tendrá que hacerlo lejos  de su tierra natal, porque en Canarias nadie da un duro por él..

La bofetada política infligida a Rivero en la reunión  del Consejo Político de CC, transmite una sensación de hartazgo entre los miembros de la coalición por el excesivo protagonismo de su líder y por su quijotesca batalla que le ha llevado a un enfrentamiento sistemático con el Gobierno de la nación que no podía derivar en nada bueno ni para CC ni para la economía del archipélago. Ahora, con la victoria de Clavijo, el partido recuperará el protagonismo, para que este no se limite a ser informado por el Gobierno, sino que participe en la toma de decisiones del Ejecutivo insular.

Poderoso caballero…

Una vez más queda demostrado que, como diría Francisco de Quevedo, poderoso caballero es don dinero.  La formación nacionalista canaria parece haberlo entendido así con su rechazo a Rivero, y a  buen seguro que se impondrá la sensatez y reculará en su oposición frontal a las prospecciones petrolíferas. Pero ¿el cambio de opinión hacia posturas más sensatas hará cambiar la posición de la opinión pública canaria respecto a las prospecciones?

Probablemente no. Y eso es así porque la propia idiosincrasia de los canarios no tolera que venga alguien de fuera a decirle lo que debe hacer. Ni siquiera soporta de buena gana los consejos, en especial si vienen envueltos en la petulancia del godo, como les gusta llamar al español de la península. Pero ese es el límite de su anti españolidad.

El no al petróleo que hasta ahora defendían por igual nacionalistas, ecologistas y comunistas, y que parece haber calado hondo entre la población, es un despropósito absoluto. El rechazo no tiene justificación económica ni técnica ni, a la postre, política. Con un poco de diálogo la cuestión habría ido por otros derroteros. La sangre no llegará al río, aunque la tensión creada en torno a este asunto le ha salido muy cara a Rivero, quien ha visto truncada, quizás para mucho tiempo, su trayectoria política.

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