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El coche autónomo es una realidad que cada vez está más cerca. Son varias las empresas que trabajan en sus prototipos. Pero ¿cuándo podremos viajar en ellos?

Un nuevo informe de Navigant Research analiza el mercado emergente de los coches autónomos y espera que 129 millones de estos vehículos sean vendidos entre 2020 y 2035. Incluso para 2035 se podrían vender unos 85 millones de vehículos solo ese año.

Hasta ahora lo máximo que habíamos llegado a ver eran coches autónomos en la gran pantalla. Quién no se acuerda de KITT, el coche fántástico, o el Batmóvil de Batman. Antes de lo que pensemos serán una realidad.

A día de hoy, los primeros grupos de elementos de asistencia al conductor ya están disponibles en algunos modelos de vehículos. Incluso ofrecen ya una conducción semi-autónoma bajo unas circunstancias específicas.

“Compartir los vehículos es uno de los principales beneficios de una flota autónoma, y ​​si la gente está dispuesta a compartir paseos, entonces incluso se podrá lograr una mayor eficiencia”, dice David Alexander, analista de investigación senior de Navigant Research.

“Los estudios han demostrado que una flota autónoma puede sustituir con eficacia un número mucho mayor de vehículos privados en el centro de una ciudad, lo que representa una oportunidad y un desafío para los fabricantes de equipos originales (OEM)”.

Sin duda, a largo plazo,la tecnología del vehículo autónomo tiene el potencial para instituir un cambio importante en la movilidad personal, especialmente en las grandes ciudades.

Pero también hay peros. Si bien la mejora de la seguridad y la reducción de los accidentes es uno de los mayores beneficios de la conducción autónoma, la responsabilidad es una preocupación para muchos fabricantes de estos vehículos, según el informe. Si un vehículo en sí causa un daño o lesión podría ser potencialmente ruinoso para los fabricantes.

Las mayores barreras para que el ‘boom’ de los vehículos autónomos no se produzca está en manos de los gobernantes. Es clave hacer una regulación ad hoc para su desarrollo. Por ejemplo, clarificar la normativa de responsabilidad por accidentes de vehículos autónomos haría más que probable que se acelerase la implementación de estos vehículos.

Prácticamente todos los fabricantes de coches ya están trabajando en sus prototipos. Unos más avanzados que otros. A los Ford, Nissan, Volkswagen, etc hay que sumar a las compañías tecnológicas y Universidades que también están trabajando el coche autónomo como pueden ser Google, Apple, el MIT o la Universidad de Stanford o de Oxford, por ejemplo.

Después, cuando el coche autónomo sea una realidad, el siguiente paso serán las naves. Lo dicen las películas.

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