El ejército de EEUU sale de maniobras con mochila y casco fotovoltaicos

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Mochila fotovoltaica. FOTO: David Kamm NSRDEC
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Mochila fotovoltaica. FOTO: David Kamm NSRDEC
Mochila fotovoltaica. FOTO: David Kamm NSRDEC

Investigadores del Centro Natick de Investigación, Ingeniería y Desarrollo Militar (NSRDEC en sus siglas en inglés) ha informado esta semana de la prueba de campo llevada a cabo en unas maniobras organizadas el pasado mes de septiembre en Fort Benning (Georgia, EE.UU.) en las que equiparon a los soldados de infantería con varios dispositivos  que eliminan la actual necesidad de acarrear con baterías extra.

El objetivo es proveer de energía a sistemas como las comunicaciones, los sensores o los señalizadores de posicionamiento gracias a tecnología que se basa en forrar de paneles fotovoltaicos MC-10 en el casco y la mochila. Se trata de unos paneles flexibles fabricados con cristales de arseniuro de galio que permiten integrar esta tecnología con la ropa militar. Con el sol incidiendo directamente sobre ellos, los paneles de la mochila pueden generar unos 10 vatios y los del casco 7.

Energía cinética

Pero no sólo se trata del empleo de la energía solar. Otras estrategias que fueron puestas a prueba durante las maniobras buscan un rendimiento todavía mayor derivado de la energía que pueda producir una persona con su simple movimiento. En este sentido, surgen dos tecnologías para aprovechar esa energía cinética. Por una parte, la mochila que porta el soldado está provista de un mecanismo de piñón y cremallera fijado a la estructura de la misma y a su vez conectado a un minigenerador. Cada vez que la pesada carga oscila verticalmente con cada paso que da el militar se activa el generador con una capacidad final de unos 16 a 22 vatios cuando el individuo camina y de 22 hasta 40 si se pone a correr.

En las piernas, el soldado “energético” lleva una estructura focalizada en la articulación de la rodilla que sube y baja con el movimiento de flexión y extensión de la pierna habitual en el desplazamiento bípedo. Mediante un software de control, el sensor de la rodilla analiza la zancada del soldado y conserva la energía durante la fase de la marcha en la que se produce carga negativa sobre los músculos. Esto se traduce en una menor actividad metabólica del soldado cuando está descendiendo por el terreno frente a un compañero que no esté equipado con esta tecnología.

Según han explicado desde el NSRDEC, una vez probada la tecnología, el siguiente paso que se debe dar es integrarla con el actual Sistema Integrado de Datos de Energía del Soldado para distribuir la energía producida entre todos los dispositivos tecnológicos que porta el recluta.

 

 

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