El ‘fantasma negro’ de la Bolsa se le aparece a Abengoa y sus accionistas

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Manuel Sánchez Ortega, consejero delegado de Abengoa. FOTO: EFE
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Manuel Sánchez Ortega, consejero delegado de Abengoa. FOTO: EFE
Manuel Sánchez Ortega, consejero delegado de Abengoa. FOTO: EFE

Temor. Pánico. Miedo. Es lo que se ha vivido este viernes en la cotización de Abengoa. La empresa de renovables andaluza se las veía todas consigo hace un par de meses cuando el valor de la compañía se había más que duplicado y llegaba casi a los 4,7 euros. Hoy la empresa vale un 50% menos que desde el miércoles pasado y cotizan las acciones B, las que están en el Ibex 35, a 2,36 euros. Solo en la sesión de ayer se dejaron un 36%, mientras que las acciones Abengoa A se desplomaron este viernes casi un 25%.

¿Qué ha pasado? Es una respuesta muy difícil, pero el pánico se ha apoderado de los accionistas minoritarios de la compañía. El mercado está sobrecogido y los inversores en cuanto huelen un pequeño atisbo de desconfianza salen despavoridos de cualquier valor. Solo hay que ver los últimos casos del MAB. Pero ¿qué ha sucedido para que todo el mundo salga despavorido de Abengoa? 

Los analistas y expertos del sector achacan a una cadena de informaciones, unas débiles y otras erróneas, las que han arrastrado a Abengoa a conocer el mismísimo infierno de los mercados bursátiles. Han llovido muchos años desde la última vez que una empresa del Ibex sufría un varapalo tan grande en tan poco tiempo. 

Vayamos por partes. Abengoa presentó resultados el pasado miércoles por la tarde. Informó de unos beneficios de 100 millones en los nueve primeros meses de 2014. Una cifra que en principio no estaba mal. Pero la compañía anunció que no iba a cumplir sus previsiones de ingresos y eso no sentó muy bien en el mercado. Las acciones B se desplomaban un 18% el jueves

Una planta desaladora de Abengoa en Argelia. FOTO: Abengoa.
Una planta desaladora de Abengoa en Argelia. FOTO: Abengoa.

 

Andaban los inversores con la mosca detrás de la oreja. Una caída del 18% ya era más que suficiente para castigar la caída de ingresos. Entonces ¿qué ha pasado este viernes? Los fantasmas negros se han dado una vuelta por la madrileña Plaza de la Lealtad y han soltado un mensaje que ha calado en las casas de bolsa, analistas e inversores. Hay sospechas de manipulación en la contabilidad de la compañía. La desconfianza llega al mercado. Las acciones empiezan la sesión del viernes con una fuerte caída, y en la dirección de Abengoa deciden actuar para intentar cortar la sangría.

Deuda no contabilizada

Abengoa publica un comunicado en la CNMV en el que  busca “aclarar un malentendido” con respecto al cálculo de su deuda. Y la información no ha hecho más que empeorar las cosas. 

Según ha informado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el bono “verde” -destinado a la financiación de proyectos renovables- emitido el pasado 30 de septiembre a través de su filial Abengoa Greenfield está garantizado “de la misma manera” que el resto de la deuda de la compañía, unas garantías que se mantendrán durante toda la vida útil de los títulos.

Estos bonos, de 1.592 millones de euros, se han contabilizado como “deuda sin recurso en proceso”, tal y como establece la normativa contable, porque sirven como financiación puente, de manera que la caja no puede utilizarse “para ningún otro propósito corporativo”.

Además la financiación puente se paga con cargo a la financiación a largo plazo.

Por estas razones, según explica Abengoa, “el pasivo correspondiente al bono verde y la caja procedente del mismo no se incluye en el cálculo de la deuda corporativa neta”.

Ha sido decir esto y claro, las sospechas de manipulación contable han ido a más y la cotización ha llegado a desplomarse un 56% a mitad de sesión. Incluso ha habido un momento que las órdenes de venta han sido de tal calibre que la cotización se ha tenido que congelar la acción. Después, la caída se ha minorizado y finalmente las acciones cerraron con una caída del 36%.

Palo de Fitch

Planta termosolar de Abengoa.
Planta termosolar de Abengoa.

Poco antes del cierre de la sesión, la agencia de calificación crediticia Fitch achaca la fuerte caída a la contabilización de su deuda, a un posible cambio político en los Estados Unidos -que podría afectar a la retribución renovable- y al abaratamiento del precio del crudo.

En un comunicado, Fitch aborda la “preocupación” del mercado sobre la clasificación contable que Abengoa ha realizado con la deuda emitida por su filial Abengoa Greenfield, incluida en la partida “deuda sin recurso en proceso” y, por lo tanto, fuera de la deuda financiera neta.

Esto supone, según la agencia, que el nivel de endeudamiento reportado por la compañía es la mitad del calculado por Fitch, quien defiende su metodología porque estos bonos están garantizados por la compañía y sus filiales, igual que la deuda neta

De hecho, subraya que este hecho fue el que le llevó a rebajar la perspectiva del grupo a negativa desde estable el pasado 21 de octubre.

El papel de los cortos

Otra de las causas del temor establecido en las acciones de Abengoa podría proceder de los denominados cortos o inversores bajistas que son capaces de ganar dinero cuando un valor cae. Los expertos hablan de que los cortos se han establecido en los últimos meses en Abengoa y han tomado posiciones en su capital. ¿Por qué? Porque el valor había crecido mucho en lo que se llevaba de año y se intuía que podía haber una caída del valor. 

Lo que no se esperaban los cortos es que Abengoa redujera sus previsiones de ingresos y que contabilizara la deuda de una manera algo sospechosa para los mercados. Entonces, explican los expertos, es cuando los bajistas han aprovechado el tirón para imponer el miedo en el valor y así enriquecerse a costa de Abengoa. 

Se habla de posibles especulaciones con el valor y que podría ser una campaña contra la compañía, pero el daño ya está hecho. 

Conference call

Cuando sucede esto en los mercados, el estado de shock es total en la compañía. La crisis se ha instalado en toda la empresa. Desde los accionistas mayoritarios, la familia Benjumea, hasta el último peón de obra de algunas de sus infraestructuras. La desconfianza reina en todas las esquinas. Ante una situación así, Abengoa ha pedido a su auditora, Deloitte, la misma que hizo la de Bankia, que le haga un informe de revisión limitada sobre los estados financieros intermedios de Abengoa a 30 de septiembre. 

Planta de bioetanol de Hugoton, en Kansas. FOTO: Abengoa
Planta de bioetanol de Hugoton, en Kansas. FOTO: Abengoa

No es una auditoría pormenorizada, pero es una manera de calmar a los inversores de que no se ha manipulado la contabilidad de la compañía. Dice Deloitte en su informe, publicado a las 01.00 horas de este sábado, que “no ha llegado a nuestro conocimiento ningún asunto que nos haga concluir que los estados financieros intermedios hasta el 30 de septiembre no han sido preparados de acuerdo con los requerimientos establecidos en la Norma Internacional de Contabilidad 34“.

Aún así, la auditora dice que “no nos permite asegurar que hayan llegado a nuestro conocimiento todos los asuntos importantes que pudieran haberse identificado en una auditoría completa”. 

Abengoa ha pedido la revisión y ha colgado en la CNMV un nuevo documento con toda la información de sus estados financieros. Asimismo, la dirección de Abengoa ha citado a inversores y analistas al próximo lunes, a las 09.00 horas en España, a una conference call para explicar la realidad de sus cuentas. El consejero delegado de Abengoa, Manuel Sánchez Ortega, y la directora de relación con inversores y mercado de capitales, Bárbara Zubiría Furest, serán los encargados de presentar la información complementaria. 

 

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