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Dicen que las venganzas se sirven mejor en plato frío. La sentencia del Supremo a favor de los purines ponía al Gobierno contra las cuerdas. Su reforma empezaba a resquebrajarse. Y no era un tribunal de arbitraje internacional. Era la justicia española. El Estado ganó a las renovables, pero no pudo hacer lo mismo con los cerdos.

Ahora le toca devolver cientos de millones como retribución a las plantas de purines. Lo va a hacer, pero a regañadientes. Y de paso, le cambia las reglas de juego, una vez más, en mitad de la partida. Que quieres caldo, pues toma dos tazas.

Este sábado, el BOE ha publicado la Orden ETU/555/2017, de 15 de junio, por la que se establecen los parámetros retributivos de las instalaciones tipo aplicables a las instalaciones de tratamiento y reducción de purines aprobadas por la Orden IET/1045/2014, de 16 de junio, y se actualizan para el semiperiodo 2017- 2019.

Si llega a tardar un poco más, al pobre del ministro Nadal le hubiese tocado pagar 1.000 euros de su bolsillo por incumplir las órdenes del Supremo. Aquí lo cuenta El Economista más detalladamente. Si no lo llega a aprobar antes del martes, le hubiera caído la multa. Pero ya lo ha publicado este sábado.

En dicha orden, el Gobierno cumple con su amenaza y da la puntilla a las plantas de purines. Lo más destacable de la nueva normativa es que los purines ya no serán tratados de igual manera que la cogeneración o las renovables.

La venganza del Gobierno contra los purines se puede ver en dos aspectos clave para que muchas de las 33 plantas de purines que hay en España no perciban ni un solo euro.

Por un lado, el Gobierno ha rebajado la vida útil de estas plantas de 25 a 15 años, por lo que muchas de estas plantas ya no percibirán retribución alguna. Según la propia CNMC lo advertía así en su informe sobre la propuesta del Ministerio de Energía: la intención de Energía de reducir la vida útil regulatoria de las plantas de 25 a 15 años hará que, antes de que concluya 2017, más de la mitad de las 33 instalaciones existentes ya hayan alcanzado o superado el tiempo durante el cual tienen derecho a recibir retribución.

En la oren de 2014 tenían una vida útil de 15 años. ¿Qué pasaría si hiciera lo mismo con las renovables en 2019?

Pero la CNMC no se quedó solo ahí. Criticó al Gobierno que al reducir de 25 a 15 años la vida útil de las plantas, estaba considerando que las plantas funcionarían unas 8.000 horas anuales. Algo que no ha conseguido la mayoría de las plantas en el tiempo que llevan activas.

“Incluso antes de la reforma regulatoria de 2014 pocas plantas han logrado tales niveles de actividad, dado que supondría que estarían funcionando de forma constante y a plena carga durante 11 meses de producción ininterrumpida”, replicaba el regulador.

Asimismo, el Gobierno no justifica estas medidas. Además, las estimaciones de los precios del gas tampoco mejoran para el sector. Según la CNMC, no exoste un criterio homogéneo, por lo que perjudica a algunas de las plantas.

El caso es que la nueva orden dará cumplimiento a la sentencia del Supremo, pero a partir de ahora, la retribución de los purines será distinta, e incluso, la mitad de las plantas ya no percibirán más dinero. Si buena parte de las plantas dejó de funcionar tras no haber percibido sus retribuciones de forma adecuada, ahora con esta normativa, a muy pocos les apetecerá seguir tratando purines.

 

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