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Pedro Sánchez da la gran campanada en las primarias socialistas y gana por aplastamiento a Susana Díaz. El nuevo secretario general del PSOE tendrá ahora el gran reto de coser el partido que está roto en mil pedazos. Pero en el ámbito energético, su objetivo es el de capitanear la transición energética en España. Una transición sui generis, muy especial, basada en el apoyo al carbón y que quiere acabar con la nuclear a base de primar a las renovables.

Según el programa de Pedro Sánchez, “es necesario fijar una senda que nos lleve al cese de emisiones de CO2 en el año 2050, con un paso intermedio de sustitución de todo el parque nuclear por renovables en 2028”.

Habla Sánchez de apostar por una transición justa. Ese término de justa lo basa en los principios de seguridad de suministro y reducción de la dependencia energética. Es en este último apartado, el de la dependencia energética donde da todo el protagonismo al carbón.

“Dará prioridad a la superación del injustificado abandono de los habitantes de las comarcas mineras, víctimas de una política energética errática que ha favorecido hasta ahora la importación de carbón en lugar de promover el uso del carbón nacional, incumpliendo el hueco térmico incluido en el Marco de Actuación acordado, que no ha aplicado con eficacia los fondos públicos destinados a la reindustrializacion de estas comarcas, incluyendo la investigación y el desarrollo de tecnologías de combustión de carbón limpio, de captura y secuestro de CO2 y de impulso al uso energético de la biomasa forestal de estas comarcas”, dice su programa.

Pero este apoyo al carbón choca también con el objetivo de reducir emisiones. “Transición justa significa también diálogo social con las empresas y con los trabajadores de todos los sectores productores de energía para avanzar gradualmente, sin costes sociales, hacia la reducción neta de emisiones de CO2 comprometida en el ámbito europeo e internacional”.

He aquí su gran reto. ¿Cómo se casa el apoyo al carbón con una reducción de emisiones? Si su plan es no tener nuclear a partir de 2028, ¿cómo pretende reducir las emisiones si el carbón y los ciclos combinados producirán más energía?

Una de las bazas del nuevo PSOE, en el caso de que llegase a Moncloa, es incentivar a las energías limpias. “Esta transición no se va a producir sin los adecuados incentivos públicos (fiscalidad, compras públicas, regulación) y, si es necesario, por la situación de excepcionalidad de este desafío, con mecanismos de control público frente a las resistencias corporativas, que son y serán muy notables en todos los sectores productivos y, en especial, en los energéticos”, reza el programa.

Otro de los pilares de su programa energético, elaborado por ilustres socialistas como Jorge Fabra, Josep Borrell y Cristina Narbona, entre otros, será el autoconsumo. “El Estado tiene el deber de impulsar esa transición, con medidas legislativas y fiscales, como la sustitución del actual mercado energético ideado para la realidad tecnológica del pasado siglo, por un mercado del siglo XXI, capaz de integrar el derecho ciudadano a autoproducir energía, derogando el llamado “impuesto al sol”. A tal fin nos orientamos al establecimiento de experiencias piloto basadas en el autoconsumo en las Comunidades Autónomas”.

Está dispuesto Sánchez a liderar un PSOE que “ponga coto” a los oligopolios energéticos. De esta manera, Sánchez quiere realizar una planificación energética controlada desde el Estado. “La experiencia española en materia de regulación pone de manifiesto la necesidad de que el Estado recupere su presencia en el Sector Energético a través de la planificación energética, en particular del Sector Eléctrico, asumiendo la responsabilidad sobre el índice de cobertura de la demanda de energía eléctrica y sobre el mix tecnológico de generación. Para ello el Estado deberá dotarse de los instrumentos necesarios para cumplir de manera eficiente con su responsabilidad. Un mercado de subastas por tecnología de generación, cuya convocatoria correspondería a la autoridad regulatoria, constituiría, en su conjunto, un mercado eléctrico eficiente capaz de revelar los costes medios del abastecimiento eléctrico y contribuiría de manera eficaz al cumplimiento de los objetivos medioambientales que, en la UE, corresponderían a España”.

Así mismo, el nuevo PSOE quiere impulsar la rehabilitación energética del parque de edificios. “Impulsar la rehabilitación energética del parque edificado para reducir el consumo, el coste energético y la emisión de gases de efecto invernadero, así como la introducción de energías renovables y del autoconsumo. Dirigiremos nuestros esfuerzos a que en diez años todos los edificios públicos sean eficientes desde el punto de vista energético, y que para 2025 el 100% de la nueva vivienda sea sostenible”.

Por último, dentro de su programa, el nuevo secretario general de los socialistas critica el modelo energético impulsado desde la UE. “Las directivas europeas sobre la electricidad son el ejemplo más radical de neoliberalismo. El diseño de mercado eléctrico que nace en la Unión Europea prescinde de las singulares características de la electricidad como bien y como servicio, ignorando –además− las diferentes características del mix tecnológico de generación eléctrica de los Estados. Así, las directivas y recomendaciones regulatorias sobre los mercados eléctricos se compadecen mal con los objetivos medioambientales que la propia Unión Europea se ha fijado y, en particular, son muy inadecuadas para España, al generar una inflación de los costes eléctricos para los consumidores que drena las rentas de las familias y la competitividad de las empresas, al tiempo que fortalece el oligopolio eléctrico español”.

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