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Hay dos tecnologías en nuestro país que, con el paso del tiempo, están destinadas a chocar frontalmente, la nuclear y la eólica. Y todo porque la primera produce electricidad las 24 horas del día de manera constante y la segunda es intermitente, depende de cuánto sople el viento, y necesita una tecnología de respaldo flexible que se adapte a sus necesidades.

También se podría aplicar a la fotovoltaica, pero por el momento, solo afecta a la eólica por potencia instalada. Este conflicto se lo ha planteado el Observatorio Crítico de la Energía, el ‘think tank‘ de Podemos, en su informe ‘Eólica y nuclear, ¿cooperan o compiten?’, donde señala que “en un escenario de incremento de instalación de energía eólica, el espacio disponible para la necesaria generación regulable iría disminuyendo progresivamente, hasta llegar a un punto límite que exigiría una inevitable elección: continuar con la implantación de eólica solo podría llevarse a cabo renunciando a la energía nuclear”.

“La energía nuclear no es flexible para las necesidades de la eólica, por lo que necesita otra tecnología de respaldo”, señala Jorge Morales de Labra, vicepresidente de la Fundación Renovables, “además Red Eléctrica, como operador del sistema, tiene que garantizar el equilibrio y la seguridad de suministro, y decide cuánta generación puede integrarse en cada momento según unos márgenes de seguridad preestablecidos en varias normas, lo que significa que en un supuesto en que la demanda eléctrica pudiera cubrirse únicamente con generación nuclear y eólica, no lo permitiría, no puede haber solo dos tecnologías aportando electricidad al mix”.

Esto supone que si se superaran las aportaciones de electricidad, determinadas por REE, se tendría que derrochar el exceso, y solo se podría hacer con la eólica. “No sé si estamos muy cerca de este tope pero ya hay vertidos de eólica, porque ha llegado a generar hasta el 60% de la electricidad necesaria en una hora determinada”, añade Morales de Labra, “y como en el futuro esta situación se agravará porque la potencia renovable va a continuar creciendo, la única solución es cerrar las centrales nucleares, aprovechar la potencia de ciclos combinados que ya existen como tecnología de respaldo, aumentar los embalses de bombeo, la biomasa gestionable y, en el futuro, aprovechar los avances en el almacenamiento de energía”.

“Esta situación solo se produce en las horas de bajo consumo, el resto del día la aportación de ambas está por debajo del consumo del país”, señalan fuentes de la Sociedad Nuclear Española, “además lo importante es que el mix eléctrico se componga en su mayoría de energías no contaminantes, es decir, nuclear y renovables, y en el futuro será el mercado quien ponga las cosas en su lugar, siempre y cuando no haya subvenciones que provocan las distorsiones que hay ahora”.

“En toda esta teoría hay un error, y es que la energía nuclear sí se puede gestionar“, señalan fuentes del sector eólico, “de hecho, en Francia las centrales regulan su potencia o bien con el propio reactor o con las turbinas de vapor, e incluso más aún, en España ya ha ocurrido, se tuvieron que parar por la baja demanda en la Semana Santa de 2014, con lo que es posible también en nuestro país”.

Las fuentes confirman que los vertidos eólicos ya se han producido en 2014, “cortaron hasta el 3%, y en 2015 y este año en torno al 1%”, por lo que proponen que “se debería remunerar a los parques eólicos bajo el sistema de servicios de ajuste, es electricidad que se tiene que tirar pero la han generado”.

Mientras se busca una solución, el think tank de Podemos ha calculado que “si se aumenta en un 50% el parque eólico, habría episodios de derroche en torno al 8% del tiempo, unos 1.200 GWh eólicos al año, y unas pérdidas de unos 54 millones de euros“, pero “si se duplica el parque eólico, habría episodios de derroche en torno al 23% del tiempo, unos 8.300 GWh eólicos al año y unas pérdidas de unos 373 millones de euros”.

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1 Comentario

  1. No es necesario cerrar nucleares para aumentar la potencia eólica o fotovoltaica instalada. Si se derrocha energía en momentos de máxima producción es porque no se está gestionando bien el mercado, esa energía se podría aprovechar en el momento en que se produce mediante sistemas inteligentes y sistemas de almacenamiento. Simplemente mediante la instalación de cargadores inteligentes de vehículos eléctricos, que realicen la carga en los momentos en que la producción supera al consumo, se podría gestionar una mayor producción eólica y solar. También es posible el uso de electrodomésticos inteligentes, una lavadora, un sistema de climatización por bomba de calor, etc… equipos que se programen para funcionar en los momentos de exceso de producción. Por último tenemos las instalaciones de almacenamiento a gran escala, tanto hidráulicas de bombeo como sistemas de baterías o plantas de producción de hidrógeno. Disponemos de la tecnología necesaria, solo es necesario que el gobierno, las empresas y los ciudadanos pongan de su parte incentivando este tipo de tecnologías. Ni si quiera son necesarias las subvenciones, simplemente que no se pongan barreras ni impuestos a tecnologías que nos harían ser más competitivos y que en la actualidad ya son competitivas si se utilizan con sentido común.

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