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El Gobierno chino buscará mejorar la calidad de su aire con una reducción de emisiones de algunos de los principales contaminantes, dióxido de sulfuro y óxido de nitrógeno, de alrededor del 3% este año, según el informe de trabajo gubernamental que presentó el primer ministro Li Keqiang.

La reducción de la extracción y consumo de carbón, el recorte del exceso de generación eléctrica con esta fuente de energía y un nuevo descenso de la producción de acero figuran entre las medidas anunciadas.

“Mejoras más rápidas en cuanto al medioambiente y, en particular, la calidad del aire, es lo que el pueblo desea con más ahínco y es clave para un desarrollo sostenible”, destacó Li en la apertura de la única sesión plenaria anual que celebra la Asamblea Nacional Popular, el Legislativo chino.

Li reconoció que muchas áreas de China siguen “siendo golpeadas” por una fuerte contaminación del aire y consideró que el Ejecutivo necesita “aumentar las medidas para combatir” el problema.

Para ello, el régimen chino ayudará a reemplazar el uso de carbón en más de tres millones de viviendas por gas natural o electricidad, cerrará los sistemas de quema de carbón que aún funcionan en grandes ciudades y renovará las centrales eléctricas de carbón para reducir sus emisiones.

El plan para modernizar las centrales térmicas alimentadas por carbón de las zonas del este del país finalizará este año, y el próximo se completará en las regiones centrales y para 2020 se espera que termine en la parte occidental del país.

Entre los objetivos para este año, también se encuentra la reducción del consumo de energía por unidad del PIB en al menos un 3,4% durante este año.

China se ha propuesto mantener el consumo de energía por debajo de 5.000 millones de toneladas de carbón estándar anuales para el periodo 2016-2020, lo que supondrá una reducción del 15 por ciento del consumo de energía por unidad del PIB hacia 2020, según las estimaciones del Gobierno.

El primer ministro también anunció que el Ejecutivo recortará el exceso de capacidad de las centrales eléctricas alimentadas por carbón a través del cierre de instalaciones o suspensión o aplazamiento de nuevos proyectos con un total de al menos 50 millones de kilovatios.

Además se refirió a la industria pesada y sus problemas de sobrecapacidad, y señaló que este año se reducirá la capacidad de producción de acero en 50 millones de toneladas y de carbón en al menos 150 millones de toneladas.

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