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La Consejería de Empleo, Industria y Turismo de Asturias publicaba los pasados días 17 y 18 de agosto sendos anuncios en el Boletín Oficial del Principado de Asturias (BOPA) sobre la apertura del proceso de información pública para la instalación de dos nuevos parques eólicos con una potencia conjunta de 60 megavatios que suponen una inversión conjunta de 56 millones de euros y la generación de casi 200 empleos.

De llegar a buen puerto, serían los primeros en construirse desde el año 2012, cuando el sector se paralizó debido a la moratoria estatal y a las incertidumbres que generó la reforma energética del PP, que impuso un recorte de los parámetros retributivos. La apertura de estos procesos de información pública, en principio, vienen a reactivar al sector eólico asturiano. A estos dos proyectos habrá que sumar los proyectos que las empresas adjudicatarias de eólica en las últimas subastas de renovables decidan instalar en el Principado, en donde ya hay 19 parques eólicos.

Mientras se despejan las incógnitas, la reactivación del sector solo está plasmada sobre el papel con las aperturas de los procesos de información pública de los dos proyectos publicados en el BOPA. El parque eólico Verdigueiro, el mayor de los dos, es un proyecto de Energías Renovables del Principado de Asturias (Erpesa), que está constituida por el grupo leonés Lamelas Villoria y el asturiano Daniel Alonso, y plantea la construcción de un parque con 14 aerogeneradores de 3 MW en los concejos de Villayón y Tineo. Un proyecto de 28,7 millones que generaría 140 puestos de trabajo

Con una inversión de 28,7 millones de euros, este parque eólico tendría 42 megavatios de potencia eléctrica bruta, con lo que de superar el actual trámite se convertiría en el quinto mayor de Asturias. Se da la circunstancia de que este proyecto ha seguido un largo camino de trámites burocráticos desde que se solicitó reconocimiento de instalación de producción por primera vez en 2001, viéndose la tramitación del expediente afectada por el decreto que entonces estableció una moratoria en la concesión de nuevas solicitudes de instalación de parques eólicos en Asturias.

Cuando se levantó dicha moratoria, con la aprobación en 2008 de las directrices sectoriales de ordenación del territorio para el aprovechamiento de la energía eólica, se volvió a solicitar autorización administrativa y la resolución llegó en diciembre de 2010, determinando el Servicio de Energías Renovables y Eficiencia Energética del Principado el alcance del estudio de impacto ambiental hasta que finalmente la empresa presentó el proyecto de ejecución y el mencionado informe en julio de 2011 topándose con la moratoria estatal que le puso freno al sector de las energías renovables en 2012.

Una de las modificaciones del proyecto, en vista de los muchos años transcurridos desde que se presentó y de los avances tecnológicos que en ese tiempo ha habido en la fabricación eólica, es precisamente la elección de los aerogeneradores, puesto que los de 2001 han quedado obsoletos. Los elegidos finalmente, además, aportan una mayor eficiencia energética para el emplazamiento elegido. Las obras para instalar este parque eólico se prolongarían durante nueve meses y el informe técnico del proyecto calcula que la producción de energía eléctrica neta sería de 110,9 GWh al año. Durante las obras, también se calcula que se crearán al menos 140 puestos de trabajo durante las fases de ingeniería, fabricación, montaje, instalación y puesta en marcha, mientras que en la fase de explotación trabajarían entre seis y ocho personas en labores de gestión, operación y mantenimiento.

Un nuevo parque en Illas

Por su parte, el segundo proyecto que espera el visto bueno de la Administración autonómica se ubicaría en el concejo de Illano. Con una inversión de 27,24 millones de euros, el parque eólico Leo tendría una potencia instalada de 18 megavatios y estaría constituido por seis aerogeneradores de 3MW. En 2010, la entonces Consejería de Industria y Empleo había resuelto el trámite de selección en competencia del emplazamiento en favor de la solicitud de autorización administrativa de la sociedad Parque Eólico Leo. El proyecto, por si fueran pocos los obstáculos puestos a las energías renovables en España, fue sometido a información pública en febrero de 2016, pero al parecer solo se anunció la apertura del proceso en el BOPA y no se realizó al mismo tiempo en la prensa regional.

Sea como fuere, si el proyecto consigue superar su periplo burocrático, prevé que las obras de fabricación, instalación y montaje se realicen en nueve meses y que en ellas trabajen algo más de medio centenar de personas, mientras que en la fase de operación y servicio serían dos los trabajadores.

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