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Endesa ha afirmado que respeta y asume la decisión adoptada por el Gobierno de cerrar definitivamente la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), aunque ha asegurado que “afecta única y exclusivamente” a esta planta, por lo que “en ningún caso supone precedente o referencia alguna para la viabilidad técnica y económica del resto de centrales nucleares españolas”.

Según indicaron fuentes de la compañía, socio al 50% con Iberdrola en Nuclenor, sociedad propietaria de Garoña, una vez que el Gobierno ha decidido definitivamente denegar la continuidad de la planta, la actitud de Endesa no puede ser otra que “respetar y asumir esta decisión, colaborar lealmente en su cumplimiento y, por consiguiente, ejecutar todas las operaciones conducentes al desmantelamiento seguro de la instalación”.

No obstante, recuerdan que esta decisión afecta “única y exclusivamente” a la central de Garoña, una instalación en la que concurren circunstancias “muy particulares”, como el hecho de ser una central que lleva parada casi 5 años y que ha acumulado unas pérdidas de 360 millones de euros a lo largo de ese periodo.

A este respecto, destacan que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), en su informe del pasado 8 de febrero, dejaba claro que Garoña estaría en condiciones técnicas de funcionar con plenos requisitos de seguridad si se hicieran en ella una serie de inversiones que, según criterios técnicos, serían perfectamente realizables, fundamentalmente las inversiones ‘post Fukushima’ que el resto del parque nuclear español ya ha implementado.

Por ello, Endesa considera que esta conclusión debería ser “extrapolada, en buena lógica, a la consideración sobre la operación segura del resto de las centrales nucleares existentes, todas ellas más modernas que Garoña y que ya han ejecutado las inversiones que le han sido exigidas a esta planta en el informe del CSN”.

Así, la energética sigue defendiendo la necesidad de proceder a la operación a largo plazo, “más allá de 40 años”, de las demás centrales nucleares españolas, a fin de hacer posible el proceso de transición energética y afirma que, sin el alargamiento de la vida útil de esas centrales, “no sería posible cumplir los objetivos de reducción de emisiones de CO2 establecidos para 2030 y 2050 y se produciría un fuerte incremento de los precios eléctricos, además de poner en riesgo la seguridad de suministro, lo que perjudicaría gravemente la competitividad de nuestra economía y el bienestar de los ciudadanos”.

SIEMPRE MANTUVO SU POSICIÓN SOBRE EL FUTURO DE GAROÑA

Endesa también subraya que a lo largo de todo el proceso abierto para decidir el futuro de Garoña siempre ha mantenido “la misma posición, constante y coherente, uno de cuyos elementos esenciales ha sido no desistir de la solicitud de renovación de la autorización y facilitar que el Gobierno adoptara una decisión al respecto bajo condiciones que fuesen técnica y económicamente viables”.

En este sentido, recuerda que en la última reunión del consejo de la sociedad propietaria de la central, Nuclenor, celebrada el pasado 19 de julio, propuso la presentación de una serie de alegaciones, en el marco del proceso abierto al respecto por el Ministerio de Energía, tendentes a hacer viable económicamente la explotación de la planta, “cosa que no fue aceptada por el otro socio de Nuclenor”.

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