Energías renovables o cómo aportar soluciones al consumo energético

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Pierre René Elbaz.
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Hace ya dos siglos, la Revolución Industrial cambió el rumbo de la humanidad. Dicha revolución vino acompañada por un auge de la explotación de fuentes de energías disponibles y conocidas en el mundo (carbón, vapor, gas), con especial incidencia, por su disponibilidad inmediata, en los combustibles fósiles.

A partir de ese momento, se invirtieron cantidades incalculables de recursos financieros en estas fuentes de generación energética: ningún gobierno, institución financiera, banco, fondo de inversiones, capital privado o inversor, pequeño o grande, escatimó sus recursos financieros en invertir masivamente en este sector. Por aquel entonces, el espíritu conjugaba el aspecto financiero y forjador de imperios de los empresarios con las ingentes ganancias que prometía aquella nueva era.

Pierre Rene Elbaz-colorPero, hoy en día, el panorama es bien diferente. La mentalidad de las instituciones y la de los empresarios ha cambiado y sólo se tiene en consideración la rentabilidad económica de los proyectos, sea cual sea el sector al que van los recursos financieros, ignorando el calentamiento del planeta, la contaminación, las guerras causadas por el petróleo y todo aquello que diezma a poblaciones paupérrimas, la salud pública…

Sé que todo lo anterior, expuesto de forma tan breve, no aporta nada nuevo, y soy consciente de que las energías renovables, en su estado actual, no pueden aportar la solución definitiva  al consumo energético global. Sin embargo, estoy convencido de que pueden contribuir aportando pequeñas soluciones puntuales, especialmente en países donde el alto coste de las inversiones para la producción eléctrica y su distribución representa una barrera casi infranqueable.

Soluciones hay muchas, pero permitidme que hoy aporte mi granito de arena presentando una sugerencia para su debate. Dicha propuesta se resume en:

  1. Elaborar un anteproyecto basado en la radiación solar (hay varias tecnologías válidas).
  2. Elaborar un plan financiero viable.
  3. Escoger países de pocos o nulos recursos económicos.
  4. Hacer un estudio de viabilidad de la tecnología.
  5. Utilizar el potencial de internet para:

–          Dar a conocer el proyecto.

–          Presentar un plan financiero.

–          Captar inversores a nivel de masas y limitar la inversión a, por ejemplo, 100€.

–          Crear el cuadro empresarial para garantizar la implantación del proyecto, etc.

Llamemos a esto “guión de trabajo”, pues obviamente el desarrollo de un programa así requiere (por lo menos inicialmente) una importante dedicación de tiempo y conocimientos, a fin de hacer realidad lo que a simple vista parece una elucubración.

Sin embargo, si agrupamos a varias empresas del sector de las energías renovables que dediquen una ínfima parte del tiempo de su personal tecnológico, financiero y administrativo como aportación al proyecto, se crearía un equipo capacitado para liderar este proyecto. Evidentemente, lo que planteo es que esta participación sea una aportación filantrópica.

Espero que estas líneas capten la atención de los defensores de las renovables y que, a partir de aquí, surja un foro de debate para hablar, sugerir, comentar, criticar y… ¿por qué no? Construir.

Anticipo que Aora Solar, la empresa que ocupa mi dedicación profesional actual, participaría incondicionalmente en un proyecto de estas características.

 Pierre René Elbaz es vicepresidente de AORA-Solar

 

 

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