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Donald Trump ha desatado la caja de los truenos y ha conseguido un hecho sin precedentes: que todos los países firmantes del Acuerdo de París hayan hecho piña frente al presidente norteamericano, incluidos grandes ciudades y numerosos estados de EEUU, y que el cambio climático se haya convertido en un tema de conversación de sobremesa.

Dentro de todo el bloque “anti-Trump” está España. Mariano Rajoy reafirmó el compromiso del Gobierno con el pacto contra el cambio climático a través de Twitter. “España mantiene su compromiso con el Acuerdo de París. EU seguirá liderando la lucha contra el cambio climático en la dirección correcta. MR”, fue su mensaje que la oposición tildó de tibio.

Pero ¿cuáles son esos compromisos? España tiene que cumplir porque forma parte de la Unión Europea, “que ha ideado una estrategia debatida durante años para el horizonte 2030”, señala José Luis García Ortega, responsable de Energía de Greenpeace, “y que ahora se ha traducido en el conocido ‘paquete de invierno’ que aún se está discutiendo”. Esto significa que a nivel comunitario se debe reducir en un 40% los gases invernadero para el 2030 (respecto a 1990) en la eurozona pero con un reparto interno equitativo de esfuerzos para cada país.

Toca ahora que cada uno de los países miembros lo concreten en un reglamento. España, hasta el momento, no ha presentado propuestas muy ambiciosas, pero que deberá hacerlas en un Plan de Cambio Climático. Por el momento, ya se sabe que mientras la Comisión propone recortar un 30% las emisiones de gases de efecto invernadero de los sectores difusios respecto al 2005, España lo hará en un 26%. El resto corresponde al sector eléctrico y la gran industria, regidos por el comercio de emisiones (y para los que ya acordó una reducción global del 43%).

Y en este camino, nuestro país no está haciendo grandes avances. Según el último Inventario de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero, las emisiones estimadas para el año 2015 del total del Inventario se sitúan en 335,6 millones de toneladas de CO2-eq, lo que supone un incremento en relación al año base 3 del 15%. Por segundo año consecutivo, se registra un incremento en la variación interanual de las emisiones. Las emisiones en 2015 registraron un incremento de 3,5% respecto al año anterior (2014).

Según el inventario, “en 2015, más de tres cuartas partes de las emisiones globales se originaron en los procesos de procesado de energía. Dentro de este grupo, la generación de electricidad supuso un 26% del total de las emisiones, mientras que el transporte generó un 25% del total de las emisiones”.
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“En el inventario se refleja el límite de emisiones de GEI de cada central eléctrica y se puede observar que la inmensa mayoría de las emisiones provienen de las centrales térmicas, y estos son datos de 2015, que visto el aumento del consumo de carbón y de la participación de las centrales térmicas en el mix en 2016 y en lo que llevamos de 2017, podrían haber aumentado”, añade García Ortega.

Y así es. Según una gráfica publicada por el consultor y experto en el sector eléctrico, Francisco Valverde, se aprecia la línea ascendente de las emisiones de CO2 de los últimos meses por una mayor cuota de generación con gas y carbón en el mix eléctrico español:

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Sin embargo, siendo optimistas, esta evolución ascendente podría cambiar en cuanto se presente el Plan integral de energía y clima que ya se está elaborando.

“España es básicamente la Unión Euorpea, afortunadamente tenemos Europa”, explica Ignacio Pérez Arriaga, profesor de Ingeniería, Economía y Regulación del Sector Eléctrico, en el Massachusetts Institute of Technology-MIT y en la Universidad Pontificia Comillas, “y algunos países miembros quieren ir más deprisa, ser más ambiciosos, pero España no, quiere ir más despacio”.

Entre otras decisiones, Pérez Arriaga se refiere a que la Comisión Europea propone que el contador de las reducciones de gases se ponga en marcha en el 2020. Sin embargo, España plantea desplazar el inicio de esta contabilidad al 2021, de manera que el esfuerzo para reducir emisiones se haría a partir del 2025.

“Quien sabe, todavía es pronto para saber si España cumplirá con el Acuerdo de París, pero estamos en el ‘equipo de los buenos’ y es bueno que nos hayan obligado a tener un plan de transición energética y que lo tengamos que presentar en 2018”, concluye el profesor, “habrá que esperar a ver cuál es la evolución”.

Esa evolución se verá ya en 2025, ya que los gobiernos firmantes del Acuerdo de París se han comprometido a reunirse cada cinco años para fijar objetivos más ambiciosos, evaluar la evolución de las medidas, e informar a la ciudadanía y al resto de gobiernos sobre los avances, y será entonces el momento de echar cuentas.

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