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España necesita que circulen alrededor de 300.000 vehículos eléctricos y haya instaladas unas 11.000 electrogasolineras rápidas y semirrápidas para cumplir con los objetivos de reducción de las emisiones de dióxido de carbono requeridas por la Unión Europea.

Así se desprende del informe ‘Un modelo de transporte descarbonizado para España en 2050’, elaborado por Monitor Deloitte, en el que se detallan cuáles son las medidas que deberían ponerse en marcha para lograr la reducción de las emisiones en los plazos marcados y en el que el transporte de pasajeros se identifica como aspecto “clave” para lograr estos objetivos.

La firma de servicios profesionales indica que para descarbonizar el transporte de pasajeros en España se necesita destinar entre 6.000 y 11.000 millones de euros hasta 2030, lo que supone una inversión de 650 millones de euros anuales.

Centros de trabajo, centros comerciales, estaciones de servicio, garajes públicos y autopistas son los lugares en los que deberían situarse estas electrolineras, cuya inversión se estima en los 100 millones de euros anuales durante los próximos 13 años.

A finales de 2015 había en España alrededor de 6.500 vehículos eléctricos, una cifra que desde Deloitte consideran “irrelevante” para un parque automovilístico de 22 millones de coches.

Por su parte, la demanda de vehículos eléctricos apenas alcanzaron las 3.000 unidades, lo que representa un 0,2% de las ventas totales y queda así “muy lejos” de países como Noruega o los Países Bajos, donde este porcentaje fue del 23% y del 10%, respectivamente en el año 2015.

Los elevados incentivos que permiten que un utilitario eléctrico sea entre un 15% más barato que un vehículo convencional en el caso de los Países Bajos y hasta un 27% en Noruega, mientras que en España esta diferencia apenas rebasa el 3%, son unas de las principales causas que achaca el estudio a su baja penetración en este país.

Por ello, el informe pide que se lleven a cabo incentivos, especialmente fiscales, por valor de 400 millones de euros anuales hasta que su precio se iguale al de un vehículo convencional.

Otro de los objetivos que desde Deloitte consideran necesario para que de cara a 2030 las ventas de coches eléctricos representen “algo más” de la mitad del total, es decir, unos 6 millones de vehículos, es que en 2025 haya entre 1,6 millones y 2 millones de coche en el parque de estas características.

La iniciativa pasa porque a partir del año 2040 no se pueda vender ningún vehículo con motor de combustión interna y que los coches convencionales no puedan circular por el centro de las ciudades a partir de 2025.

Camión ligero eléctrico

El camión ligero eléctrico también debería contribuir a la reducción de las emisiones de cara a los próximos años. Para ello, sería conveniente fijar como objetivo un millón de camiones ligeros hasta 2030, hasta representar el 25% del tráfico ligero de mercancías.

Por su parte, la extensión del ferrocarril y del camión ligero eléctrico permitiría reducir el 50% de las emisiones del transporte de mercancías hasta el año 2050.

En este caso, las mejoras de la descarbonización del camión pesado pasan por la utilización de gas natural, ya que en estos casos la electrificación resulta “más complicada”.

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4 Comentarios

  1. En La Granja he visto en un anuncio un puesto de recarga, el mayor de Europa según la empresa, es autónomo y sostenible y cuesta 160.000 €, 500 de estos cargadores costarían 80 millones, menos de los 100 que dice el artículo con poner uno de estos cargadores cada 200 km, cubrirían toda la red, en cuatro años podría haber uno cada 50 km y los cargadores deben ir antes que los vehículos. El problema es los millones de coches de combustión que se fabrican. los trabajadores y las empresas

  2. ¿No tendría más sentido que ese dinero se invirtiera, en lugar de comprar coches eléctricos (normalmente extranjeros), para investigación y desarrollo de tecnologías propias en el campo de las renovables y los propios coches eléctricos?

    Una inversión ahora en la compra de coches eléctricos aparte de ser más cara unitariamente que dentro de 10-15 años, no va a solucionar el problema de las emisiones de CO2. En 2016, el 59,2% de la generación eléctrica en España fue no renovable y el 36,3% emitía CO2. Por tanto, el coche eléctrico no está libre de emisiones, que se generan indirectamente al producir la electricidad que este consume.

    Además de eso, junto a la adopción del coche eléctrico, el sistema eléctrico español necesita instalar una gran cantidad de GW para hacer frente a la cada vez mayor demanda eléctrica conforme se vayan conectando coches eléctricos.

    Creo que hay otras inversiones previas a la de subvencionar el coche eléctrico que nos harían que la inversión en este tuviera más sentido y sea más barata en el momento de realizarla.

    • Cuando he dado cifras me he referido a cargadores, la industria española, como en el caso que citaba, puede hacerlo, Ya está todo investigado, es cuestión de voluntad

  3. Planteas dos cuestiones: substituir ese 36% de electricidad contaminante por renovable. Eso es cuestión de voluntad política, parece que ni Mariano ni Nadal están por la labor. Debería ser una opción de todos los partidos. Todos los fabricantes de automóviles tienen modelos 100% eléctricos, pero mientras sigan venciendo los otros no los sacaran al mercado. Está en manos del gobierno del estado, comunidades autónomas y ayuntamientos, pero es cuestión de que los ciudadanos queramos, que se cambie el modelo

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