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España es uno de los países que más está presionando para tratar de no aumentar los objetivos de eficiencia energética para 2030.

La Comisión Europea propone alcanzar un objetivo del 30% de cara a ese año y que además sea de forma vinculante, pero España y otros estados miembro no quieren. Creen que las inversiones a realizar desajustará sus cuentas.

Según cuenta el portal Euractiv, el consejo de ministros de Energía de la UE que se celebró de forma informal en Malta, fue una auténtica revolución contra los nuevos objetivos que quiere dibujar el Paquete de Invierno y la nueva directiva de eficiencia energética.

En esa directiva, se propone a las empresas energéticas a vender un 1,5% menos de energía a los consumidores finales, algo a lo que se opone España y una quincena de países, entre los que se encuentran Austria, Bélgica, Italia, Letonia, Eslovaquia, Países Bajos, Polonia, Portugal, Rumania, República Checa y el Reino Unido

Con solo una serie de medidas como aislar más los hogares, poner doble acristalamiento o electrodomésticos más eficientes sería suficiente para cumplir con ese objetivo pero los países opositores a esta medida exigen mayor flexibilidad.

Una flexibilidad que se mide en reducir el 1,5% a un porcentaje más bajo. Es aquí donde está una de las luchas. Lo más probable es que se baje el porcentaje, lo que no se sabe es a cuanto. Han pedido al 1,4% pero países como Italia quieren que sea solo del 1%.

A los estados miembro les parece excesivo el 30% vinculante que propone la Comisión Europea. Actualmente, el objetivo es del 27% para 2030, pero el Paquete de Invierno propone que sea el 30%. Incluso el Parlamento Europeo acaba de proponer que sea del 40%.

En la reunión hubo de todo. Países que no aceptaban el 30%, otros que no querían que fuese vinculante. En definitiva, la eficiencia energética no gusta a los estados miembro, mientras la Comisión Europea, con Miguel Arias Cañete a la cabeza, quiere que sea la punta de lanza del Paquete de Invierno.

“Estoy particularmente orgulloso del objetivo vinculante de eficiencia energética del 30%, ya que reducirá nuestra dependencia de las importaciones de energía, creará empleo y reducirá más las emisiones”, ha dicho Cañete.

En la reunión también se habló de la dificultad de los países europeos a la hora de cumplir esos objetivos de eficiencia si se contabilizan los esfuerzos como déficit y deuda pública. Este era uno de los caballos de batalla del Gobierno de España.

Todo parece indicar que Alemania dará su brazo a torcer y que no se contabilizará. Dichos esfuerzos llevaban a países como España a incumplir el tope de 3% de deuda que está en el pacto de estabilidad de la Unión Europea.

Ahí, Nadal y Montoro podrán respirar más tranquilos.

Ahora, toca negociar in extremis. En las próximas semanas, a finales de junio, se tiene que tomar una decisión al respecto de todo. ¿Cómo quedará la nueva directiva de eficiencia? Hagan sus apuestas por lo marcado por Bruselas: 30% vinculante, pero con posibles cambios en el 1,5% del consumidor final y en cómo contabilizar las inversiones.

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