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Pese a que la recuperación económica se está notando en el mercado mundial algo ha cambiado en el sistema productivo. Y General Electric no es ajena a esta situación. Ya anunció en marzo pasado que debería reducir los costes si quería mantener los beneficios, y ahora advierte que esos recortes serán muy agresivos y antes de lo previsto.

“La política de GE es bastante clara, está obligada a cumplir con el compromiso de repartir el 15% de sus beneficios en dividendos todos los años, y eso provoca que todas las actividades en las que está dividida la compañía estadounidense tienen que mantener márgenes por encima de los dos dígitos, por encima del 10%, y si no lo cumplen hay dos opciones o vender ese negocio o cerrarlo“, explican fuentes cercanas a la compañía.

Pero por el momento, las mismas fuentes nos han confirmado que la situación de la plantilla de GE en España apenas va a sufrir cambios, sobre todo en las áreas dedicadas a energía, “ya que se hizo ese ajuste con el ERE de hace un año, se sabe ya qué fábricas están a la venta o a punto de cerrar, y no tiene sentido volver a presentar otro ERE”, admiten.

“Por ejemplo, ya se sabe que hay dos o tres plantas de Power Control que GE tiene ya en venta y de la filial Hydro, turbinas para centrales hidroeléctricas, su intención es la de cerrar su planta en Ortuella (Vizcaya), con una plantilla de 147 trabajadores“, añaden, “el proceso de reestructuración que se va a llevar a cabo en su filial Hydro tiene que ver con la necesidad de adaptarse a la transformación que está sufriendo el negocio hidroeléctrico”.

Pero GE no solo tiene más de 3.000 empleados distribuidos por toda la geografía española y presencia de sus diez áreas de negocio (Power, Energy Connections, Renewable Energy, Lighting, Oil & Gas, Digital, Healthcare, Transportation, Aviation y Capital), sino que recientemente ha integrado el negocio energético de Alstom, donde ya realizó el recorte hace casi dos años, con el despido de más de 500 trabajadores de las factorías que compró a Alstom en España.

Y también hace unos meses se hizo con la danesa LM Wind Power, desarrollador de tecnología danés y fabricante de palas de rotor para la industria eólica, que casualmente tiene dos fábricas en nuestro país, en Pontevedra y en Castellón. “No se prevé que se reduzca la plantilla de estas plantas, primero por su reciente compra y segundo porque GE se ha convertido en el socio tecnológico de Forestalia, la gran ganadora de las subastas de renovables, y son muchos megavatios eólicos que hay que poner”, explican las fuentes.

El resto del negocio de General Electric en España sufrirá ciertos cambios, como es el caso de Power Services que se va a integrar en FieldCore, uno de los principales proveedores de soluciones de servicios industriales, que pertenecerá a GE y que también incorpora a Granite. “Se espera que se traslade la instalación de Alcobendas”, han dicho, “también desde marzo se conoce la intención de deshacerse del área de Industrial Solutions, pero sigue a la venta, y a día de hoy no hay comprador, y por último, se sabe que las dependencias que tiene el área de Grid en Madrid (Coslada) y Bilbao se van a reorganizar”.

GE quiere ponerse las pilas. En los últimos años, la empresa con sede en Boston ha perdido la mayor parte de sus operaciones financieras y de consumo, mientras que ha continuado invirtiendo en nuevas adquisiciones como es el caso de Alstom SA, y de otras empresas en diferentes puntos del planeta. Ahora le toca reajustar.

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