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Los gobiernos de Portugal y España han llegado a un acuerdo “amistoso” para abordar la futura construcción del Almacén de Residuos Nucleares (ATI) de Almaraz, cuestión por la que el Ejecutivo luso presentó una queja ante Bruselas.

El acuerdo, alcanzado con la mediación de la Comisión Europea, prevé la retirada de esa queja por parte de Portugal en tanto que España se compromete a no autorizar el inicio del funcionamiento del ATI hasta que Lisboa haya analizado las informaciones pertinentes sobre la estructura.

Esta solución “crea una nueva oportunidad para el diálogo y el trabajo conjunto”, dijo el jefe de la diplomacia lusa, Augusto Santos Silva, en rueda de prensa en la que anunció el compromiso entre los dos países ibéricos, junto al titular de Medio Ambiente, João Pedro Matos Fernandes.

Ambos ministros explicaron que España se han comprometido a organizar una visita a las instalaciones “lo más pronto posible”.

“España se compromete a no emitir ninguna autorización de funcionamiento del almacén pero, sobre todo, se compromete a no tomar ninguna medida que pueda ser considerada irreversible” o “que pueda perjudicar el resultado de este proceso de trabajo conjunto”, añadió Santos Silva.

El titular de Exteriores recordó que el acuerdo no compromete el derecho de Portugal “de recurrir a todos los medios legales a su disposición para hacer valer sus intereses”.

Bruselas confirmó el compromiso por el que España “compartirá con Portugal toda la información pertinente en materia medioambiental y de seguridad nuclear y la facilitará, en caso necesario, con vistas a garantizar que el proyecto no tenga repercusiones significativas en el territorio portugués”.

Así se recoge en un comunicado conjunto del presidente de la CE, Jean-Claude Juncker, el jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, y el primer ministro luso, António Costa.

“Lo antes posible” se organizará “una visita de las autoridades portuguesas a la central con objeto de presentarles la tecnología y las características de seguridad previstas”, añade el texto.

En esa visita participarán “representantes de alto nivel” de la Comisión Europea, acordaron Madrid y Lisboa, que se comprometen también a no emitir ni ejecutar “la autorización para comenzar las operaciones del almacén de residuos nucleares hasta que las autoridades portuguesas hayan examinado la información pertinente”.

Este acuerdo representa “el inicio de un proceso de confianza entre dos socios”, señaló el portavoz jefe de la Comisión Europea, Margaritis Schinas en Bruselas.

Pone fin además a las protestas que la anunciada construcción del almacén generó entre asociaciones ambientalistas de España y de Portugal.

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