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Arrancan esta semana las negociaciones para decidir qué hacer con los casi 1.600 trabajadores de GES (Global Energy Services), de los cuales unos 900 se dedican al mantenimiento preventivo de muchos parques eólicos de nuestro país.

El pasado viernes conocíamos el preacuerdo de compra por parte de Cristian Lay y su socio, Jose Luis Morlanes, de la compañía de servicios del sector renovable. Pese a que en las negociaciones iniciales no interesaba el mantenimiento de parques eólicos, los términos han cambiado y ahora buscan mantener parte de ese negocio. Una complicación añadida a las negociaciones que se inician hoy, ya que su principal cliente, Gamesa, ya ha buscado sustitutos con otras compañías del sector, como Ingeteam, Resgreen, Guascor y Altertec, entre otras.

Mientras se decide el futuro de los 900 operarios de mantenimiento, los 700 restantes se reparten entre las oficinas, unos 250, y los negocios internacionales, unos 450. “Con los cambios en el acuerdo de venta también se modifican las cifras que manejaban para el ERE y los ERTEs”, señalan fuentes cercanas, “pero se espera que donde más se vaya a adelgazar la estructura de la empresa es en la parte corporativa, las oficinas, porque la parte de construcción y operativa es su punto fuerte, es donde tiene negocio”.

Lo más llamativo es que GES ha decidido presentarse al concurso de acreedores. Cierto es que así facilita la reestructuración financiera de la compañía, porque le permite establecer en convenio de acreedores, un plan de pagos diferido y podría acordar hasta una quita de, al menos, un 50% de los importes adeudados, y por otro lado, descarga de responsabilidad a los administradores de la sociedad, que en este caso es el fondo de capital privado 3i.

Para los trabajadores esta decisión supone la modificación sustancial de las condiciones de trabajo o la extinción/suspensión de los contratos de trabajo (ERE/ERTE), pero la característica especial en un concurso de acreedores es que es muy probable que el trabajador no perciba el cobro íntegro de los salarios e indemnizaciones en el caso de que acepte el ERE o sea despedido, y tendrá que acudir al FOGASA (Fondo de Garantía Salarial) para poder recuperar algo de lo que le adeudan.

Por eso, fuentes sindicales han anunciado que mantendrán la tensión y las movilizaciones. Aún así, se muestran satisfechas porque la compra permite salvar a un mayor número de trabajadores que si la empresa llegara a la liquidación y además consideran que la compra por parte de un grupo industrial nacional siempre es mejor que un fondo de inversión.

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