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Hasta ahora GES (Global Energy Services) ocupa la pole position del sector del mantenimiento eólico en España. No solo realiza este servicio a más del 50% de las máquinas de Gamesa en nuestro país (alrededor de 6.000 MW), sino que ésta, a su vez, posee más de la mitad de toda la potencia eólica instalada en nuestra geografía. De los 22.988 MW de capacidad total, 12.208 MW corresponden al gigante eólico.

Y para realizar este trabajo, no solo a Gamesa sino también a Iberdrola, Acciona y EDP, GES tiene contratados a unos 900 operarios que se han convertido en doble cara de la moneda. Por un lado son el grueso de actividad de la compañía pero por otro han supuesto tanto lastre económico por sus altos costes, que han sido una de las razones por las que la compañía ha terminado en concurso de acreedores.

Así que a pocos sorprendió que el pasado 1 de septiembre, cuando el grupo industrial Cristian Lay ofreció una oferta vinculante de compra, se incluyera como condición deshacerse del negocio de mantenimiento. “Estamos hablando de unos 2,5 millones de euros mensuales en salarios, de circulante que deja poco margen de beneficios”, señalaban las fuentes consultadas.

Pero tres meses después Cristian Lay ha cambiado de idea. Ahora dice que quiere conservar el mantenimiento de algunos parques sin haber dicho todavía cuáles. ¿Se habrá dado cuenta que el mantenimiento eólico es un ‘caramelito’ que no debería haber rechazado? Según AEMER, la Asociación de Empresas de Mantenimiento de Energías Renovables, “hay un futuro cada vez más prometedor en el sector, porque el parque eólico es cada vez más viejo y la situación económica empuja a las empresas a decidirse por el alargamiento de la vida útil de sus parques, no tanto por la repotenciación”.

Sea como sea, la ‘extraña’ decisión de Cristian Lay es un movimiento perturbador para todos, porque en estos tres meses Gamesa se ha puesto las pilas y ya tiene apalabrado el servicio con otras compañías para cuando finalice el contrato con GES.

Y más perturbador es aún que la fecha de caducidad de esos contratos está a la vuelta de la esquina. “Todos los contratos que tiene Gamesa con GES finalizan el 31 de diciembre de este año, y algunos, muy pocos, se alargan hasta marzo”, señalan fuentes cercanas al gigante eólico, “y cuando llegue esa fecha se acabará la obligación contractual de la compañía con GES”.

La situación se torna cada vez más complicada para los trabajadores. Gamesa ya anunció tiempo atrás que prescindiría de los servicios de GES si ésta terminaba en concurso de acreedores. Y es de entender, porque nadie en su sano juicio renovaría contrato con una empresa que está a punto de echar el cierre.

Visto el panorama solo queda preguntarse si conservar el mantenimiento eólico es uno de ‘los pasos’ que GES deberá dar con éxito para que Cristian Lay lleve a cabo la compra, porque si es así, suena a timo de la estampita. El barco se hunde y esto parece un ‘sálvese quien pueda’.

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1 Comentario

  1. Dejar ya de insultar a los trabajadores de Ges, los causantes de esta situación son los malos directivos que tiene esta empresa y la especulación de un fondo buitre llamado 3i.
    Este artículo es una ofensa a 900 familias que dieron todo por esta empresa y que no reciben siquiera una explicación de una dirección sinvergüenza.
    Saludos de una plantilla que no necesita de periodista mediocres.

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