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Uber y Google están enfrascados en una batalla legal que podría tener enormes implicaciones para el futuro de la industria del automóvil de conducción autónoma. Si Uber pierde la demanda, podría costar a la compañía muchos millones por lo que probablemente no puede permitirse el lujo de perder.

El pleito comenzó cuando Waymo, unidad de coches de conducción autónoma de Google, alegó que Uber está utilizando sensores basados en diseños Waymo robados y pidió a los tribunales bloquear a Uber para que no utilice esos diseños.

Uber negó los hechos en un comunicado y asegura que sus sensores no se basan en la tecnología de Waymo y acusa a la filial de Google de tratar de entorpecer a un competidor legítimo con litigios frívolos.

Pero el caso dará mucho que hablar y quien tiene todas las de perder es Uber. “Este es un caso extraordinario”, dijo William Alsup , el juez federal de California que supervisa el caso, basándose en la toma de pruebas de Google: “nunca he visto un registro tan fuerte en 42 años.

El gran problema para Uber es que no se puede permitir el lujo de perder la ventaja competitiva alcanzada en la carrera de sistemas de conducción autónoma. Su CEO, Travis Kalacnick ha dicho que su compañía estará en grandes problemas si otra compañía lo bate en el mercado de tecnología de conducción autónoma.

Uber espera que la contratación de algunos de los mejores ingenieros de Waymo ayudaría a ponerse las pilas a su rival, pero nada más lejos. La filial de Google ha aprovechado esta circunstancia para acusar a Uber de robarle la tecnología y claro, ya la estrategia cambia radicalmente.

La figura central en el drama legal es Anthony Levandowski, un brillante ingeniero que dejó su trabajo en Google (ahora Waymo) a principios de 2016 e inmediatamente comenzó una nueva compañía llamada Otto. Tan sólo unos meses después, en mayo de 2016, la compañía dio a conocer un prototipo de su tecnología de camiones de conducción autónoma. En agosto, Otto fue adquirido por Uber por alrededor de 700 millones de dólares, una cantidad que sorprendió mucho en el mercado al tratarse de una empresa que no tenía ni un año de vida.

Waymo ahora afirma que la razón por la que Levandowski fue capaz de conseguir la nueva tecnología de camiones tan rápidamente fue que los elementos clave del diseño fueron robados a Waymo.

Volvo Uber autonomo

Según la filial de Google, Levandowski descargó 14.000 documentos confidenciales de la red Waymo en los días antes de salir de su antiguo empresa. Y Waymo cree que se basó ilegalmente en esos documentos para guiar el desarrollo de la tecnología propia de Otto.

En el verano de 2015, afirma Waymo en su alegato, Levandowski empezó a hablar con Uber -meses antes de que él dejó oficialmente Waymo para fundar Otto-. Pierre-Yves Droz, ahora ingeniero superior en Waymo, declaró que Levandowski pasó meses tratando de reclutar a los ingenieros de su equipo de Waymo para unirse a su nuevo proyecto de Otto, y que esperaba desde el primer momento vender la empresa a Uber.

Por supuesto, no hay nada de ilegal en que un ingeniero con experiencia deje una compañía para trabajar en otra. Pero Waymo cree que Levandowski cruzó la línea por tratar de reclutar a trabajadores de Waymo aun estando en la empresa y encima llevarse 14.000 documentos confidenciales de la compañía.

Uber asegura en su defensa que es totalmente falso que ellos se estén aprovechando de los 14.000 documentos de Levandowski.

Uber dice que tiene políticas estrictas para asegurar que los empleados no aportan información confidencial cuando se unen a Uber desde otra compañía tecnológica. Para defenderse de ello, Uber ha dado los resultados de la búsqueda de los documentos presuntamente robados por el ingeniero a Waymo y no salen por ningún lado de la red de Uber.

Sin embargo, este argumento tiene un grave problema. Uber fue incapaz de buscar en los ordenadores personales de Levandowski porque había conseguido su propio abogado e invocó a la Quinta Enmienda contra la autoincriminación.

“Uber se encuentra en una situación complicada”, debido a la falta de cooperación de Levandowski.

Con todo ello, Uber afirma en su defensa que su tecnología y la de Waymo tienen bastantes diferencias. Ahora le toca al juez tomar una decisi

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