Interconexiones energéticas en Europa: no es oro todo lo que brilla

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La experiencia ha demostrado que los planteamientos puramente técnicos y económicos son insuficientes para el desarrollo de las interconexiones que precisa la integración de los mercados nacionales, si no existe además, a nivel europeo, la determinación política de llevarlas a cabo.

Por ello, y en particular en el caso español, hay que valorar positivamente los esfuerzos que se vienen haciendo, al máximo nivel político de la UE, el Consejo Europeo, fijando objetivos  de interconexión y contemplando los instrumentos necesarios para alcanzarlos.

Los planteamientos basados únicamente en los mercados, a corto y medio plazo, como los llamados Open Season, no son los más adecuados para tener en cuenta otros objetivos, tangibles e intangibles, a largo plazo.

Si, en general, no se discuten los beneficios a largo plazo de la integración – entre otros, introducción de mayor competencia, mejora de la seguridad, aprovechamiento incrementado de las sobrecapacidades, de las capacidades de punta y de reserva – sin embargo las dificultades a corto y medio para implantar las interconexiones no son tampoco despreciables. En primer lugar se encuentran las dificultades de financiación en las circunstancias peculiares mencionadas. Son inevitables también ciertas resistencias nacionales a perder algo de capacidad de control sobre los sistemas domésticos. En fin, las inversiones necesarias se traducirán, en mayor o menor medida, en incrementos de los peajes, y las modificaciones provocadas en los flujos comerciales pueden dar lugar inicialmente a incrementos de precios en los países exportadores y a disminuciones en los importadores. 

Sin embargo, esas dificultades iniciales deben verse compensadas con el tiempo gracias a las ganancias de eficiencia obtenidas mediante la competencia en un sistema adecuadamente interconectado .En la península ibérica, el Mibel es un ejemplo de lo que se acaba de exponer.

Jordi Dolader
Jordi Dolader.

En consecuencia, avanzando sobre lo ya tratado en los Consejos Europeos de marzo y junio de este año, el Consejo Europeo de la semana pasada ha dejado por escrito algunos deberes para la Comisión Europea y determinados Estados Miembros.

Reafirmando que es de vital importancia alcanzar el pleno funcionamiento del mercado interior de la energía, el Consejo Europeo ha declarado vigentes las conclusiones de los pasados Consejos y ha recordado que es necesario movilizar todos los esfuerzos para lograr este objetivo, con carácter de urgencia.

Eliminar la insuficiencia de la capacidad de transporte en las interconexiones transfronterizas de las  redes de gas y electricidad en algunos de sus Estados Miembros seguirá siendo una prioridad después de 2020, garantizando el funcionamiento síncrono de las redes eléctricas continentales europeas como se prevé en la Estrategia de la Seguridad Energética Europea.

En ese contexto, se decidió que la Comisión Europea, con el apoyo de los Estados Miembros implicados, adoptará  medidas urgentes con el fin de garantizar el logro del objetivo del 10% de la capacidad de intercambio transfronterizo de electricidad con carácter de urgencia, y no más tarde de 2020.

Los Estados que aún no han alcanzado este nivel mínimo de integración en el mercado interior de la energía son los países bálticos, Portugal y España, siendo asimismo responsables de esta situación los Estados Miembros que constituyen su principal punto de acceso al mercado interior de la energía.

La Comisión Europea supervisará los progresos realizados en este sentido e informará al Consejo Europeo sobre todas las circunstancias que dificulten su progreso, incluyendo  las posibilidades de financiación de la UE a fin de garantizar que se cumpla la meta del 10%. En este sentido, el Consejo Europeo invita a la Comisión a realizar propuestas, incluidas las de financiación, dentro de los límites de los instrumentos disponibles.

Recordando las conclusiones de los Consejos Europeos de marzo y junio que subrayaron la necesidad de garantizar la plena participación de todos los Estados Miembros en el mercado interior de la energía, la Comisión también deberá informar regularmente al Consejo Europeo del avance hacia el objetivo de llegar a un 15% en 2030, según lo propuesto por la propia Comisión.

José Sierra
José Sierra.

Ambos objetivos se podrán alcanzar a través de la implementación de los PIC, proyectos de interés común. Los Estados Miembros y la Comisión facilitarán la ejecución de dichos proyectos de interés común, incluyendo los identificados en la Estrategia de Seguridad Europea de la Energía que vinculan, en particular los países bálticos, España y Portugal, asegurándose que tienen la más alta prioridad y que se finalizarán en 2020.

En este contexto, el Consejo Europeo acoge con satisfacción, como un primer paso, la estrategia de los operadores de redes de transporte para el desarrollo de las interconexiones de la Península Ibérica, incluyendo proyectos concretos con el fin de aumentar la capacidad. Asimismo, el Consejo Europeo hace un llamamiento para la aplicación práctica de la estrategia y alienta a los operadores de las redes de transporte y a las autoridades reguladoras para incluir los proyectos pertinentes en los próximos planes de desarrollo de la red a 10 años.

Cuando la ejecución de estos proyectos no sea suficiente para alcanzar el objetivo del 10%, deberán identificarse nuevos proyectos como una cuestión prioritaria en la próxima revisión de la lista de proyectos de interés común y puestos en práctica con rapidez.

La UE facilitará estos proyectos mediante la cofinanciación necesaria para su ejecución. Se invita a la Comisión a que presente una comunicación con vistas al Consejo Europeo de marzo de 2015 sobre los mejores cursos de acción para lograr efectivamente el objetivo mencionado anteriormente.

Si bien desde el Consejo Europeo de Barcelona del año 2002 en el que por primera vez se propuso una capacidad mínima de interconexión del 10% han pasado más de 10 años, esta vez el Consejo ha decidido hacer ejecutivo su mandato y parecería que dispondremos de un hoja de ruta que nos va a permitir a España y a la península Ibérica a dejar de ser una isla energética.

José Sierra ha sido director general de Minas del Gobierno español, director de Combustibles Fósiles para la Comisión Europea y más recientemente consejero de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) y es miembro del Consejo Editorial de El Periódico de la Energía.

Jordi Dolader es consultor, ex miembro de la CNE y presidente del Consejo Editorial de El Periódico de la Energía.

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1 Comentario

  1. Habrá beneficios a largo plazo solo si la regulación de las transacciones es adecuada, Sin una armonización de los sistemas de apoyo a las renovables es plausible que vendamos energía a precio próximo a cero cuando haya exceso de renovables mientras que los consumidores españoles carguemos con las primas (ahora, retribución específica).

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