La adhesión al plan de reestructuración de Abengoa “va por buen camino”

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El proceso de adhesión al plan de reestructuración de Abengoa, que concluye este martes y que supone el principal hito para evitar el concurso de acreedores de la compañía, “va por buen camino”, indicaron a Europa Press en fuentes conocedoras de su desarrollo.

A las 6.00 horas de este martes se ha cerrado el plazo para que los bonistas se suscriban al plan, mientras que el resto de los acreedores tienen tiempo hasta el cierre esta tarde de la notaría.

Fuentes financieras indicaron que la adhesión ya cuenta con el apoyo suficiente de los acreedores bancarios, de modo que el interés de los bonistas se presenta como el factor clave para determinar el éxito del proceso.

Las acciones de tipo B de Abengoa registran esta mañana subidas del 2,26%, hasta 0,22 euros, ante las buenas expectativas en torno al proceso, mientras que las A cotizan planas.

De cerrarse con éxito, el plan de reestructuración permitirá a la empresa disponer de una ruta para su futura viabilidad y cerrar el proceso iniciado hace casi un año, en noviembre de 2015, cuando solicitó el preconcurso acuciada por una deuda de casi 9.000 millones de euros.

En abril, la empresa ya logró una prórroga de siete meses por parte del juzgado de lo mercantil número dos de Sevilla, lo que le permitió ganar tiempo en sus esfuerzos por evitar el que sería el mayor concurso de acreedores de la historia en España.

Este aplazamiento para homologar el plan de rescate concluye este viernes, 28 de octubre, aunque antes la empresa debe superar con éxito el periodo de adhesión, que finaliza hoy.

Las negociaciones entre la compañía, los bancos acreedores y los fondos no cristalizaron en un acuerdo de reestructuración financiera y un plan de viabilidad hasta mediados de agosto, por lo que el periodo de adhesión al plan se abrió el pasado 26 de septiembre.

Los términos de la reestructuración consisten en aplicar a los acreedores una quita del 97% en el valor nominal, manteniéndose el 3% con su vencimiento a 10 años, sin devengo anual de intereses y sin posibilidad de capitalización.

No obstante, los acreedores pueden optar por la alternativa de capitalizar el 70% del nominal del total de la deuda existente a cambio del 40% del capital de la nueva Abengoa, de manera que el 30% restante de la deuda se convertirá en un bono o préstamo que tendrá la consideración de senior o júnior en función de si la entidad participa o no en los tramos de dinero nuevo.

Los actuales accionistas verán diluida su participación hasta el 5%, mientras que los inversores que inyecten dinero nuevo se quedarán con el 55% del capital.

Para conseguir el objetivo de esquivar de manera definitiva el concurso de acreedores, la compañía necesita en el periodo de adhesión el visto bueno de los tenedores de al menos un 75% de la deuda.

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