La asociación de técnicos nucleares pide al CSN un debate público sobre Garoña

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Central nuclear de Garoña. FOTO: Iberdrola
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Los técnicos en seguridad nuclear solicitan un debate para que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) explique “públicamente” su posición en relación con el “previsible” dictamen técnico preceptivo sobre Garoña.

La Asociación Profesional de Técnicos de Seguridad Nuclear y Protección Radiológica (ASTECSN), organización profesional de técnicos del Consejo, ha explicado en un comunicado que “a fecha actual” las actualizaciones para mejorar los niveles de seguridad de las instalaciones que se le exigió en abril de 2015 a la titular de la central nuclear como requisito previo, no se han llevado a cabo.

Por ello, la emisión de un informe favorable a la renovación del permiso de funcionamiento de Garoña “supondría un cambio de criterio del que se desconocen sus fundamentos dado que no ha habido debates públicos ni las actas del Pleno permiten conocer esas deliberaciones, y supone de facto una exención encubierta al cumplimiento de los requisitos previos”.

Según la asociación, el CSN ha preparado una revisión de la Guía de Seguridad 1.10 (GS-1.10) a petición de UNESA, la patronal de las eléctricas, empresas gestoras de las centrales nucleares.

Mediante esta revisión se elimina la obligatoriedad de realizar una Revisión Periódica de la Seguridad como condición previa para el informe favorable del CNS sobre la concesión del permiso de explotación de la centrales nucleares.

En abril de 2015, el CSN requirió al titular de la central de Garoña una revisión de su diseño y la implantación de algunas modificaciones para actualizar su nivel de seguridad.

Entre los requerimientos están: un nuevo sistema de tratamiento de gases, la separación física de cables eléctricos, la protección contra la caída del techo del edificio de turbina, y el aislamiento de la contención primaria.

En la actualidad, explica la ASTECSN, todas las centrales españolas tienen la obligación de llevar a cabo cada diez años una “Revisión Periódica de Seguridad (RPS), en el marco de la normativa compartida a nivel europeo y avalada por la Organización Internacional para la Energía Atómica (OIEA).

En esa normativa se asocia la revisión con las solicitudes de renovación de las licencias de explotación, como garantía previa para la emisión de un informe favorable sobre la renovación de una instalación de este tipo, para que su diseño se actualice a la “mejor tecnología disponible y se adecúe a los avances tecnológicos y legislativos.

Por ello, emitir un dictamen favorable sin aplicar la mencionada Guía de Seguridad, ni conocer el resultado de la implantación de las modificaciones solicitadas, “supone asumir unos riesgos de forma no justificada y sin el conocimiento ni la aceptación de la sociedad”, concluyen los técnicos en su comunicado.

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