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La entidad francesa Société Générale ha anunciado que a partir del 1 de enero de 2017 va a dejar de financiar el carbón y se va a centrar en reforzar su apoyo a las energías renovables.

Su decisión tiene mucho que ver con los Acuerdos de París adoptados hace un año y con la transición energética que el gobierno galo se ha propuesto poner en marcha en el país. Y es que Francia quiere acabar con el carbón siguiendo la estela de su vecino anglosajón, que en diciembre pasado cerró la última mina.

Pero su decisión viene de lejos. Sensible a la importancia de los riesgos ambientales y sociales y los impactos relacionados con las actividades extractivas del carbón, en 2011 el Banco desarrolló una Política de E&S (environmental & social) siendo el sector de las centrales térmicas de carbón el primer eslabón para conseguirlo.

Société Générale quiere doblar la financiación destinada a proyectos de energías renovables hasta los 10.000 millones de euros de aquí al año 2020. Además, ha fijado un nuevo objetivo para reducir sus emisiones de CO2 en un 20% para 2020 respecto a 2014. Para lograr ese objetivo, ha puesto en marcha un programa de incentivos sobre la base de las emisiones realizadas por cada entidad del Grupo, que luego se utilizarán para financiar la eficiencia medioambiental interna.

No es una decisión baladí. Société Générale es el sexto banco más grande de Europa en términos de activos totales, solo superado (y por ese orden) por HSBC Holdings (Reino Unido), BNP Paribas (Francia), Deutsche Bank (Alemania), Credit Agricole Group (Francia) y Barclays PLC (Reino Unido).

“Son pasos en muy buena dirección que marcarán una senda para el destino de los fondos y la financiación del banco francés”, explica Tatiana Nuño, responsable de Energía de Greenpeace, “pero hay que tener cuidado con la financiación indirecta, con los proyectos que están en marcha y con la fecha que ha fijado, el 1 de enero del próximo año, porque así, qué casualidad, le da tiempo a terminar dos proyectos de centrales térmicas que está financiando en Indonesia y en República Dominicana”.

Y es que, junto a su compatriota Crédit Agricole, tiene un acuerdo con la energética japonesa Sumitomo para la construcción de la ampliación de la central eléctrica de carbón Tanjung Jati B en Indonesia (el proyecto TJB2). Participaba un tercer banco en el proyecto, BNP Paribas, pero se ha retirado del proyecto.

Además, justo 11 días después de la firma del Acuerdo de París, Société Générale anunciaba la financiación de una nueva planta de carbón en República Dominicana, Punta Catalina. El 31 de diciembre, Société Générale desembolsó 200 millones de dólares para llevarlo a cabo.

Pese a estas dos manchas en su expediente, la entidad francesa no es la única que está cerrando el grifo al carbón. Hace un mes se paralizó la construcción de una importante central térmica de carbón en el país balcánico de Montenegro. La causa, la falta de financiación. La eléctrica checa CEZ había buscado financiación de la Banca estatal checa (CEB) y de EGAP, una aseguradora de crédito a la exportación, pero en el último momento se echaron atrás argumentado que la OCDE está limitando cada vez más la financiación pública para centrales eléctricas de carbón en vigor y las proyectadas para el futuro. Así que ¿cuál será la siguiente?

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