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En el sprint final para saber si GES (Global Energy Services) se salva del tan temido concurso de acreedores, se van despejando las dudas. Hace unas semanas, el grupo industrial Cristian Lay intentaba infructuosamente llegar a un acuerdo en la quita de la deuda de GES con los bancos acreedores y así poder hacerse con la compañía pero decidió tirar la toalla ante la negativa de estos.

Los cuatro principales acreedores de la empresa vasca, el BBVA, con el que GES tiene una deuda de 60 millones, el Banco Sabadell (24 millones), el Santander (10 millones) y Bankinter (nueve millones), prefirieron esperar y escuchar las ofertas de otros posibles compradores. Se hablaba de los fondos de inversión Springwater Capital y KKR, y los grupos industriales Uralita y Alfonso Gallardo.

“Pero las ofertas de estos posibles compradores se han quedado en papel mojado”, explican a este diario fuentes conocedoras, “entre los que no eran solventes y los que no lo han visto claro, ahora de nuevo el único que les queda es Cristian Lay, por lo que los bancos han cambiado el chip y se muestran más receptivos para llegar a un acuerdo que le negaron semanas atrás”.

“En realidad, se ha vivido un tira y afloja para ver cuánto podían sacar y han esperado a última hora para tomar una decisión”, continúan las fuentes, “pero en esta recta final las cartas ya están sobre la mesa y la banca se juega perder algo o perderlo todo, no hay que olvidar que si GES termina en concurso de acreedores, no tiene suficientes activos como para poder hacer frente a la millonaria deuda que arrastra”.

Su deuda asciende a 15 millones de euros con los acreedores y la circulante está entorno a los 23 millones de euros pero a estas cifras hay que sumar los avales concedidos por los bancos para que GES pudiera conseguir nuevos proyectos. En total, se habla de una deuda de más de 100 millones de euros.

“El principal obstáculo se está diluyendo, incluso ya se habla de comenzar la negociación de los EREs con los sindicatos y los comités de empresa”, añaden, “y se les ha convocado para esta semana porque este proceso también lleva su tiempo”.

GES necesita aligerar una estructura que “ha sido la principal causa de su ruina”, señalan. Por un lado está corporativo, “las oficinas, el apoyo a todos los servicios que ofrece GES, (recursos humanos, contabilidad…)”, por otro lado, está la parte de construcción y operativa, su punto fuerte para conseguir comprador porque es donde tiene negocio, “sobre todo fuera de España”, y por último, la de mantenimiento, “que es la pata menos rentable y su lastre, el mantenimiento no da dinero, por eso Gamesa, su principal cliente, ya ha buscado sustitutos”.

De los 1.600 trabajadores de GES, cerca de 900 son operarios de mantenimiento de parques eólicos, “que tendrán que negociar y decidir si cambian de empresa o se van al paro, el resto, unos 700, serán quienes negocien los EREs que se pongan encima de la mesa esta semana”, concluyen las fuentes.

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