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Una de las barreras para que se desarrollen los proyectos renovables en España es la financiación. Los grandes proyectos en infraestructuras o renovables necesitan de la banca para poderse llevar a cabo, pero en los últimos años todos señalan a la inseguridad jurídica, creada con la reforma energética, como el auténtico talón de Aquiles de la parálisis del sector.

“Los project finance se basan en la capacidad del proyecto para generar flujos de caja positivos y en la capacidad del proyecto para pagar de la deuda contraída y remunerar el capital invertido, es decir, en maximizar el apalancamiento”, señalan fuentes del sector bancario, “pero para ello hay que tener seguridad jurídica y debe haber cash flow para la recuperación de la inversión”.

Con la reforma eléctrica, explican las fuentes, se rompen las reglas del juego que existían hasta entonces, “además la nueva Ley del Sector Eléctrico regula un sistema retributivo que se revisa cada seis años, y si se hace sobre una previsión de un bono más 300 puntos básicos es complicado saber cuál va a ser, en un plazo tan amplio de tiempo, lo que crea incertidumbres a la banca para asegurarse el retorno de la inversión”.

Sin embargo, el problema de la financiación no es solo de los nuevos proyectos. “Lo que dificulta los proyectos vigentes es que hay que refinanciarles, la banca nacional es sensible y conoce perfectamente las circunstancias regulatorias del sector, en eso no hay duda, se busca una solución, pero si hay una joint venture con, por ejemplo, un banco japonés, que no tiene ninguna intención en cambiar sus condiciones y no le interesa ser tan flexible, se complica mucho la situación”, añaden.

En el caso de los nuevos proyectos, todo es diferente. “Si hay proyectos que no tienen ayudas, subvenciones o primas, y van solo a pool, la volatilidad es tan alta que hace muy difícil que las entidades financieras se arriesguen a invertir en ellos, más aún si se ve cómo ha cambiado el panorama en los últimos años”, continúan, “están, como dice el refrán, como gato escaldado”.

Antes de la reforma eléctrica, la banca estaba concediendo préstamos de hasta el 80% de la inversión y con un retorno en 17 o 18 años, “pero ahora, dependiendo del proyecto y más aún si solo va a pool, solo se concede el 50% y se debe pagar en 14 o 15 años”.

El sector financiero calcula las rentabilidades anuales de la producción renovable para hacer su valoración final, y con los costes de inversión de un proyecto, por ejemplo, eólico, para que salgan las cuentas, debería tener más de 3.000 horas de producción al año, y “la media de producción eólica en España es de unas 2.100 horas porque no hay más viento en España”.

Pero no hay que caer en pánico, existen algunas soluciones, como que la retribución no fuera a producción sino por un precio fijo por kWh, “lo que daría la seguridad que la banca necesita para conceder los préstamos”, o que se retribuyera la inversión por potencia instalada, o se desarrollaran los mercados PPAs, no solo entre Gobierno y empresa sino también entre empresas, como ya ocurre en otros países.

Nueva subasta de renovables

“Si en la subasta del próximo mes de junio vuelve a ofertarse a precio cero, se complicaría mucho obtener la financiación necesaria para los ganadores, porque se ha calculado que cuando en el pool hay un precio medio por debajo de los 35 euros no hay ningún proyecto que salga rentable, el límite mínimo estaría en los 45 o 50 euros dependiendo de los costes de inversión”, explican, “lo óptimo es lo que ha ocurrido en el pasado mes de enero, cuando los precios estaban entorno a los 70 euros, así serían rentables por sí solos”.

Además, para la banca no hay apenas diferencias entre tecnologías. “La inversión en fotovoltaica (grandes instalaciones) está casi al mismo coste que la eólica, porque mientras que la primera tiene un acceso fácil a un punto de conexión y es muy modulable, la eólica tiene una capacidad de producción muy alta”.

En definitiva, la regulación es la que hay al igual que el modelo de subasta y a no ser que cambien las cosas, “todos nos tendremos que adaptar a los nuevos tiempos”, concluyen.

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