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Mientras que las energías eólica y fotovoltaica han reducido exponencialmente sus costes y ya son competitivas respecto a los combustibles fósiles, hay otras tecnologías, como la termoeléctrica, las energías del mar, la geotermia o el hidrógeno, que todavía tienen mucho camino que recorrer. Es solo una de las conclusiones de la Jornada ‘Fronteras Tecnológicas en Generación de Electricidad, Energías Renovables e Hidrógeno’ que Enerclub celebró ayer.

“Los precios de la éolica onshore se están reduciendo notablemente en todo el mundo, por ejemplo en Marruecos en la última subasta se ofertó la energía a 30€/MWh, y le siguen muy de cerca México y Sudáfrica”, explica Enrique de las Morenas, director general de Enel Green Power España, “pero no es así en todo el mundo, hay una variabilidad enorme dependiendo del lugar, y encontramos desde 40-50 €/MWh hasta los 200 €/MWh, algo que no depende solo de lo barato que esté el recurso”.

Uno de los objetivos para conseguir que se bajen los precios en el sector de la eólica terrestre es que se reduzcan “los costes de capital para que la empresa se pueda enfrentar a los riesgos del mercado, aunque si el regulador ofrece condiciones buenas y seguras, permitiría rebajar esos riesgos y por tanto el precio de la energía sería más barato también”, añade de las Morenas, “y es donde hay cierto margen de maniobra, porque el CAPEX no se está reducidendo, con lo cual el objetivo no está ahí”.

Por el momento, el sector de los aerogeneradores onshore puede conseguir ahorros de hasta el 6% en la instalación de turbinas con mayor producción y de palas más largas, “pero la fotovoltaica está al acecho”, concluye el experto, “solo hay que ver que el valor más bajo proviene de esta tecnología en Abu Dabi, que fue de 24 €/MWh”.

Donde realmente está el negocio, es, sin ninguno género de dudas, en la eólica marina. “La offshore es aún incipiente, de los 3GW instalados en 2011, a los 13GW de 2016, se espera que en 2020 alcance los 40GW, y aunque ahora están concentrados en Europa (sobre todo Reino Unido, Alemania y Dinamarca), se espera que Asia sea el nuevo mercado”, explica Javier García Pérez, director de Negocio del Proyecto Wikinger de Iberdrola, “y también se prevé que el negocio se concentre en unos pocos players“.

Sin embargo, no dan mucho margen de maniobra a la eólica flotante. “Las subestructuras flotantes han demostrado su factibilidad, su fiabilidad técnica”, añade Bautista Rodríguez, director técnico de EDP Renovables, “pero en las aguas poco profundas nunca serán competencia y hasta la mitad de la década que viene no tendrán una presencia muy importante”.

Tanto la fotovoltaica como la eólica siguen su camino meteórico a liderar el sector energético, pero hay otras tecnologías que les va a costar llegar. Es el caso de la geotermia, por ejemplo. Según Íñigo Arrizabalaga, director de Telur, “España tiene 6.500 kilómetros de subsuelo territorial que cuenta con recursos energéticos de gran importancia, y los dos únicos límites que existen a día de hoy son el tecnológico y el económico”.

Sin embargo, asegura que han mejorado “los ratios riesgo/operación, (gracias a las mejores técnicas de investigación y análisis), las nuevas tecnologías de perforación, que inicialmente se desarrollaron y produjeron basándose en la industria del gas&oil pero que ya han elaborado sus propios sistemas de búsqueda, y por último se ha incrementado el rango de temperatura de aprovechamiento del recurso, tanto por exceso de calor como por escasez”.

Aún así queda mucho por recorrer y por eso propone que se ayude desde las adminstraciones públicas para que se pueda realizar una evaluación de los recursos en nuestro país.

La solar termoeléctrica también ha rebajado sus costes y se ve necesaria como energía de respaldo para las tecnologías intermitentes en un escenario renovable, pero aún así reconoce Ernesto Álvarez Martínez, director del Departamento de Internacional de SENER, “que aún no hemos podido rebajar tanto los costes como para ser competitivos respecto a las dos principales tecnologías renovables”.

Donde puede haber un recorrido muy interesante es en el desarrollo del hidrógeno. Según Antonio González García Conde, vicepresidente de la Asociación Española del Hidrógeno, “ya se puede transformar de una manera eficiente el hidrógeno y además utilizarlo en la pila de combustible, lo que permitiría descarbonizar la economía mientras se amortigua y flexibiliza el sistema energético”.

Las tecnologías renovables continúan en su avance, las investigaciones y los proyectos pilotos que están en curso avanzan y en un futuro no muy lejano dominarán el sector.

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