La construcción del mercado único de la energía es clave para conseguir un suministro seguro y eficiente

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Berlaymont, sede de la Comisión Europea. FOTO: CE
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Berlaymont, sede de la Comisión Europea. FOTO: CE
Berlaymont, sede de la Comisión Europea. FOTO: CE

La construcción del mercado interior de la energía en la Unión Europea es clave para conseguir un suministro seguro, sostenible y eficiente, pero todavía queda un largo camino por recorrer hasta lograrlo. Es la principal conclusión de Tomás Gómez y Rodrigo Escobar en su estudio, “Construyendo el mercado europeo de la energía: legislación, desarrollos y retos”, editado por la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

El mercado interior de la energía tiene como propósito abastecer gas y electricidad a los consumidores europeos de una forma segura, sostenible con el medio ambiente y a precios asequibles. En febrero del 2011 el Consejo Europeo fijó el 2014 como el año objetivo para completar este mercado, pero en realidad se trata de un proyecto a largo plazo que
continuará más allá de este ejercicio. El modelo se basa en la libre elección de los consumidores para seleccionar sus suministradores, en el acceso abierto de los
suministradores a las redes e infraestructuras gasísticas y eléctricas y en la libre competencia entre los mismos.

Para ello es imprescindible el desarrollo de las infraestructuras transfronterizas, ya que sin un adecuado desarrollo de las mismas el mercado resultaría físicamente incompleto y con
limitaciones a una efectiva competencia. Un mercado integrado de la energía contribuirá en mayor medida a la diversificación de las fuentes de suministro a través de la adecuada
coordinación entre los Estados miembros y de estos con los suministradores externos de la UE, dando como resultado una mayor seguridad de suministro en caso de situaciones de
emergencia.

Los mercados de gas y electricidad

El estudio repasa cuál es la situación actual de los mercados mayoristas y minoristas de gas y electricidad. En el caso del mercado mayorista de electricidad se pretende implantar un único mecanismo de casación en el mercado diario donde la diferencia de precios entre zonas solo se justifique cuando haya congestiones en las capacidades de interconexión entre las mismas. Sin embargo, todavía se observan importantes diferencias de precios entre los distintos mercados nacionales de Europa.

Por lo que se refiere al mercado mayorista de gas, el modelo objetivo está basado en la creación de hubs con liquidez y transparencia en la negociación diaria interconectados y  con una convergencia de precios progresiva a medida que se desarrollen las capacidades de interconexión necesarias. Sin embargo, el nivel de desarrollo de estos hubs es todavía
incipiente.

En relación con los mercados minoristas, los autores señalan que tanto en el caso del gas como en el de la electricidad permanecen cerrados a la competencia desde el exterior y
dominados por empresas locales. El hecho de que en la mayoría de los Estados miembros existan precios finales regulados en ambos mercados no favorece la salida de esta
situación. Sin embargo, los reguladores deben asegurar que la liberalización de precios vaya acompañada de niveles efectivos de competencia.

Los autores sostienen que el papel de los consumidores en lo relacionado con la información que reciben y su involucración más activa en los mercados minoristas va a cambiar de manera significativa en la próxima década. Las nuevas tecnologías van a facilitar y dinamizar ese cambio, de forma que los consumidores puedan satisfacer sus necesidades energéticas de manera más flexible y económica. Todo ello contribuirá a crear  mercados más abiertos y competitivos con más posibilidades de elección para los consumidores.

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