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El nuevo ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, se está ganando a pulso el enfado de las grandes compañías eléctricas del país. En capítulos ya relatados en este diario, el ministro quiere que paguen el bono social a pesar de decir lo contrario el Tribunal Supremo, o las que acusa de cortar el suministro a los consumidores vulnerables echando balones fuera de su inexistente regulación en materia de pobreza energética.

Ahora, el nuevo capítulo de esta cruzada contra las eléctricas llega en forma de refacturación. Este viernes, el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó el Real Decreto 469/2016, de 18 de noviembre, por el que se modifica el Real Decreto 216/2014, de 28 de marzo, por el que se establece la metodología de cálculo de los precios voluntarios para el pequeño consumidor de energía eléctrica y su régimen jurídico de contratación.

Dicha modificación consiste en la metodología de los nuevos márgenes de comercialización del PVPC. Aunque la Orden de los parámetros para ejecutar la metodología está aprobada, aún no se ha publicado en el BOE, y falta por conocer cuál será la cuantía exacta que las eléctricas podrán refacturar a 17 millones de consumidores que se han acogido a la tarifa regulada desde su creación en abril de 2014.

El Supremo dio la razón a las eléctricas y obligó a una subida de los márgenes que se aplicaría con retroactividad desde su creación. Ello obliga a una refacturación por parte de las eléctricas.

Pero el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital quiere dejar en mal lugar a las eléctricas de cara a los consumidores. ¿Cómo? Simplemente culpabilizándolas de la refacturación como si las compañías eléctricas tuviesen la culpa del fallo en la regulación.

El Anexo del nuevo Real Decreto explica todo. Se trata del modelo de Carta que el Gobierno obliga a las cinco grandes eléctricas enviar a los clientes acogidos al PVPC en el que explica la refacturación. (Ver foto)

anexo-carta

En dicho modelo de Carta dice lo siguiente: “El Gobierno ha aprobado una nueva metodología para determinar la cuantía de dichos costes de comercialización, consecuencia de la ejecución de las sentencias del Tribunal Supremo dictadas a resultas de los recursos interpuestos por los grupos empresariales de las comercializadoras de referencia. Además, contempla, en su caso, una regularización de las cuantías correspondientes para cualquiera de los años 2014, 2015 o 2016”.

Es decir, que la refacturación es culpa de las eléctricas que han sido las que han recurrido. Ni corto ni perezoso el Ministerio echa balones fuera. Pero ahí no se queda la cosa. Ya que dice luego lo siguiente:

“No obstante, se habilita a que las COR puedan no regularizar dichas cuantías siempre que éstas se traduzcan en un cargo para el consumidor”.

Le obliga a las eléctricas a decirle a sus clientes que podía no habérselo cobrado. Es decir, les deja rendidos, a los pies de los caballos contra millones de clientes.

Se trata pues de una estrategia del Gobierno para que las compañías se piensen y mucho si refacturan a sus clientes. Una refacturación que todavía se desconoce su cuantía pero que en cualquier caso no ascendería a 100 millones de euros en su totalidad.

Según los cálculos del Gobierno, el nuevo margen de comercialización encarecerá a partir de ahora el recibo eléctrico en un 0,04%.

Ahora las compañías tendrán que tomar la decisión. Si envían la refacturación quedan mal con sus clientes, a pesar de ser lo justo, según el Supremo. Y si no lo hacen, pierden su gran baza para recurrir la metodología interpuesta por el Ministerio. ¿Qué harán?

 

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