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El pasado jueves el mundo entero se echaba las manos a la cabeza. Donald Trump decidía sacar a EEUU del Acuerdo de París. Una decisión que sentó muy mal al resto del planeta. Todo el mundo giró la cabeza mirando a EEUU, señalando a Trump como el hombre que se quiere cargar el planeta.

Pero ese mismo día, en EEUU, se produjo una curiosa paradoja. Mientras Trump anunciaba su salida del mayor acuerdo de la historia en materia de cambio climático, tres plantas de generación térmica de carbón echaban el cierre en EEUU.

Según cuental el portal Greentechmedia, el 1 de junio, Public Services Enterprise Group, decidió retirar las dos mayores centrales de carbón que quedan en Nueva Jersey. Las estaciones generadoras de Mercer y Hudson cerrarán definitivamente el jueves, ya que el gas natural continúa forzando al carbón a quedarse fuera de la red.

Los precios del gas natural alcanzaron sus niveles más bajos en casi 20 años en 2016. Mientras tanto, el uso de carbón de Estados Unidos disminuyó un 18% en todo el país el año pasado, y la producción de carbón en todas las regiones se redujo en al menos un 15%, según la EIA.

“Los bajos precios sostenidos de gas natural han puesto presión económica sobre estas plantas desde hace algún tiempo. En ese contexto, no podríamos justificar la inversión significativa necesaria para actualizar estas plantas para cumplir con los nuevos estándares de fiabilidad“, dijo Bill Levis, presidente y director de operaciones de PSEG, en un comunicado.

Planta térmica de Brayton en Somerset.
Planta térmica de Brayton en Somerset.

Mientras tanto, la planta de Brayton Power Point en Somerset, Massachusetts, la central térmica de carbón más grande de Nueva Inglaterra,  se cerró para siempre ese mismo día.

Hace una década, el propietario de la planta, Dominion Energy, gastó 1.000 millones para limpiar la planta de Somerset, que era la que más contaminaba en el Estado. Pero las mejoras hicieron poco para ayudar. Al final, el gas ha acabado por desplazar al carbón.

Trump llegó a la Casa Blanca con un fuerte apoyo de la industria minera. Les prometió el oro y el moro, con ayudas para tratar de levantar a la industria. Ahora habrá que ver si el presidente norteamericano es capaz de conseguir que el carbón sea más competitivo que el gas, porque contaminar más parece que le da igual.

 

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