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La Unión Europea camina hacia la descarbonización de su economía, no solo para cumplir con los Acuerdos de París o los Objetivos 20-20-20, sino como parte de su estrategia global para alcanzar la seguridad energética en la Unión Energética. De llevarse a cabo con éxito, supone una progresiva reducción de su dependencia de los combustibles fósiles y el principal proveedor de Europa tanto de gas como petróleo es Rusia, que ve peligrar su ‘gallina de los huevos de oro‘ en tan solo unos pocos años.

La UE importó en 2015 en torno a un 30% del gas natural ruso, seguido en orden de
importancia por Argelia, 13%, Catar 8%, Nigeria, Libia y Egipto. Y con datos de 2014, en torno al 29% de las importaciones de petróleo crudo de la Europa de los Veintiocho procedían de Rusia.
“Hemos avanzado mucho en eficiencia energética, y el consumo de gas y petróleo sigue a la baja”, ha explicado el eurodiputado luxemburgués Claude Turmes, ponente de la propuesta legislativa sobre ‘gobernanza’ de la Unión Energética y miembro de Los Verdes, “y para nosotros es una buena noticia que el señor Putin haya publicado un documento en el que refleja las grandes amenazas para su economía, como el desarrollo de la eficiencia energética y las energías renovables en Europa”.

Con las reservas más grandes del mundo en gas natural y una de las reservas probadas de petróleo más grandes de mundo, Rusia tiene un potencial de abastecimiento internacional durante muchos años. Y lo necesita. Ya hace varias décadas que lo saben. Su presidente escribió un artículo hace casi 20 años donde reconocía que los recursos minerales de Rusia, y particularmente sus hidrocarburos, serán la clave para su desarrollo económico, de los que dependerá al menos durante la primera mitad del siglo XXI, y posiblemente más.

Ahora acaba de aprobar un decreto sobre la estrategia de seguridad económica de Rusia hasta 2030 en el que se incluye una amenaza a tener en cuenta para el futuro del país: la descarbonización de la economía europea.

El documento describe los principales desafíos y amenazas a la seguridad económica de Rusia y también los objetivos y áreas clave y las tareas de la política estatal para asegurarlo. “La estrategia tiene como objetivo contrarrestar los desafíos y las amenazas de la seguridad económica, prevenir las crisis de los sectores clave y además no reducir el nivel de vida de los ciudadanos”, dice el documento.

Las medidas discriminatorias contra los sectores clave de la economía rusa son una de las principales amenazas a la seguridad económica del país. Se refiere el documento a la intención de los países europeos de utilizar el desarrollo económico y las ventajas de tecnología de punta como instrumento global de competencia. El documento reconoce la vulnerabilidad del sistema financiero ruso, la disminución de la demanda de recursos energéticos, la falta de tecnología y un presupuesto desequilibrado.

Además, los recursos de las empresas energéticas se están agotando porque los yacimientos también se agotan, mientras que a la vez la exportación de sus recursos está disminuyendo. El documento advierte que el impulso la Unión Europea en desarrollar la alta tecnología energética y su unión a la hora de negociar con Putin, yendo todos juntos, se ha convertido en una herramienta de rivalidad a la hora de competir.

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