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Dice el refranero español que los trapos sucios se deben lavar en casa. Pero a veces es imposible que no salgan a la luz pública. Es lo que ocurre en el Consejo de Seguridad Nuclear. La crisis interna es tan evidente, y más aún tras la aprobación del informe Garoña, que ya nadie puede negarlo.

Uno de los puntos de inflexión ocurrió en octubre pasado cuando el sindicato de técnicos del Consejo, el ASTECSN, se levantó en pie de guerra contra la cúpula del organismo y envió una carta al Congreso de los Diputados denunciando “hechos que resultan preocupantes por las consecuencias que están teniendo, tanto en el ambiente de trabajo, como en la propia seguridad nuclear y protección radiológica” referidos a la manera de funcionar de la institución presidida por el ex secretario de Estado de Energía Fernando Marti.

El presidente del CSN se ha quejado de “desproporcionadas” las críticas sobre su gestión, mostrando su “honda preocupación” por su impacto en la opinión pública, y eso que los grupos parlamentarios de la oposición también han acusado con frecuencia de oscurantismo al organismo.

Pero incluso ha ido más allá, y ahora Marti ha arremetido contra una de las consejeras, Cristina Narbona, por haber concedido una entrevista al Diario.es el pasado 10 de febrero donde expresó su opinión sobre el informe Garoña.

Según se publica en el Acta del Pleno del Consejo 1.405 del 15 de febrero, “el presidente lamenta dicha entrevista por improcedente ya que vierte manifestaciones contra consejeros, contra el director técnico de Seguridad Nuclear, y contra todo el cuerpo técnico. Considera que la entrevista es perjudicial para la consejera y para todo el Pleno”.

En el debate, que duró más de dos horas, Fernando Marti juzgó severamente a la consejera por unas declaraciones que después se reconoció como error o confusión del periodista, tal y como lo explica el acta, “la primera versión de la entrevista –que estuvo colgada menos de 24 horas‐ no recogió correctamente algunas cuestiones, y que por ello pidió que se sustituyera por la versión definitiva, de forma inmediata”.

Se refería el presidente a una crítica que Cristina Narbona hizo sobre el director técnico y en la redacción final se refleja que “esta valoración está dirigida hacia la decisión del Pleno y nunca hacia la profesionalidad de los técnicos, como señala en todas las entrevistas que le hacen y en su propio voto particular”.

Según ha podido saber este diario, el presidente señala, durante la reunión, que “el pleno no está para cambiar decisiones que vienen del cuerpo técnico sino solo para ‘certificarlas'”, incluso llega a decir que le parece ‘infantil’ la pretensión de Narbona de que el pleno pudiera tomar decisiones diferentes de las que llegan del cuerpo técnico, y eso pese a que se supone que los cinco miembros del Pleno aportan una experiencia y una visión más amplia que el simple informe técnico.

Además, Fernando Marti vuelve a reiterar que “las afirmaciones sobre la división existente en el cuerpo técnico, en relación con el tema de Santa María de Garoña le parecen especialmente preocupantes ya que genera muchas dudas sobre la actuación del Organismo Regulador. No considera que sea cierto que exista tal división en el Cuerpo de Seguridad Nuclear y Protección Radiológica”.

La consejera Cristina Narbona, sin embargo, argumenta que “la existencia de opiniones diversas en el cuerpo técnico le parece incuestionable ya que existe un comunicado de la ASTECSN, publicado antes de la entrevista, que así lo constata”.

Pero las críticas sobre la entrevista de Narbona son, sobre todo, por cuestionarse la aprobación del informe de Garoña. Para ella, hay una contradicción “emitir el informe del Consejo de Seguridad Nuclear sobre la solicitud de renovación de la autorización de explotación de Garoña, sin haberse cumplido los términos establecidos en la carta del director técnico de Seguridad Nuclear de abril de 2015”.

Y pese a sus explicaciones, Fernando Marti “considera que esta entrevista concedida es inoportuna, y contiene apreciaciones que no se corresponden con las decisiones adoptadas por el CSN. Lejos de esclarecer conceptos relativos a este proceso evaluador, contribuyen a confundir y a generar desconfianza en la sociedad hacia esta institución”.

El culebrón en el Consejo de Seguridad Nuclear seguirá dando que hablar mientras no se solucionen las discrepancias internas, pero ¿qué será lo siguiente?

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