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La investigación científica dedicada al sector energético vive uno de sus mejores momentos en cuanto a generación de conocimiento. No hay más que conocer la realidad de las instituciones que se dedican a financiar proyectos de I+D+i y ver la calidad y cantidad de estudios que se están realizando, desde la búsqueda de mayor eficiencia de las células fotovoltaicas orgánicas hasta el cálculo socioeconómico que supone un cambio en el modelo energético.

Algunas de esas iniciativas han sido presentadas por el IMDEA Energía, el Instituto madrileño de estudios avanzados, durante la Jornada “La Investigación Energética y los Programas Nacionales y Europeos” organizada por Enerclub, y por la Universidad Juan Carlos I de Madrid. También se puso sobre la mesa las opciones de financiación que ofrece el CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial), que en palabras de José María Pérez, jefe del Departamento de Energía, Transporte, Fabricación y Sociedad Digital, “es la primera entidad financiera de la innovación empresarial española, y nuestro único requisito para participar es tener una idea innovadora”.

Durante la jornada, los investigadores de ambas instituciones ha puesto en valor las actividades que están llevando a cabo cada uno de sus respectivos grupos de investigación. El IMDEA Energía cuenta con medio centenar de proyectos en marcha, repartidos en secciones, como los de energía solar y alta temperatura, los de los combustibles sostenibles, almacenamiento de energía, gestión de la energía eléctrica, sistemas energéticos de elevada eficiencia o confinamiento y valorización de CO2.

De entre las iniciativas relacionadas con el biocombustible destacan las dedicadas a desarrollar la producción de biocombustibles a partir de pirólisis de residuos lignocelulósicos o la valorización de lignina mediante pirólisis y upgrading catalítico del bio oil. Sus investigadores reconocieron que, pese a los avances, “aún queda mucho camino por delante para conseguir un producto de alta calidad y limpieza”.

Los avances en almacenamiento energético también se están llevando a cabo en nuestro país. Aunque se reconoce el gran avance en la eficiencia de la perovskita en tan solo unos años, el futuro de este sector está en la diversificación de las tecnologías existentes según la aplicación. Las baterías de ión-litio serán las más utilizadas, pero también las baterías de flujo y las de metales más baratos, más abundantes y no tan localizados, como el zinc y el aluminio, pero “la tecnología que probablemente dará un giro revolucionario al sector será la combinación de perovskita con litio“, aseguraba una de las investigadoras.

También en la Universidad Rey Juan Carlos hay proyectos dedicados al ámbito de las smart cities, desarrollando redes de sensores inalámbricos para alcanzar la eficiencia energética en edificios para gestionar un sistema de transporte eficiente, con redes vehiculares que además incorporan la gestión del tráfico de manera inteligente.

La economía circular y energética con el ecodiseño de tecnologías waste-to-fuel también se investiga en varios proyectos, y se plantean para el post horizonte 2020. Y ese futuro cambiante, el Departamento de Economía Financiera de la URJC lo ha plasmado en varios estudios del impacto socioeconómico de la energía, calculando cuáles serán los costes para la sociedad y para la economía ante diferentes escenarios energéticos, una cuestión muy necesaria ante la falta de consenso político sobre cómo llevar a cabo la transición energética en España.

El CDTI concede a la empresa ayudas financieras propias y facilita el acceso a la de terceros (financiación bancaria de la Línea para la Financiación de la Innovación Tecnológica y Subvenciones del Programa Marco de I+D de la UE) para la realización de proyectos de investigación y desarrollo tanto nacionales como internacionales.

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