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El potencial eólico en Aragón es enorme, especialmente en el valle del Ebro. Sólo algunas zonas en España le superan, pero por el momento esta comunidad autónoma ocupa el quinto puesto en capacidad instalada (1.893 MW), por detrás de Castilla y León (5.593 MW), Castilla-La Mancha (3.807 MW), Andalucía (3.338 MW) y Galicia (3.330 MW).

Una situación que el Gobierno aragonés del PSOE-PAR quiso revertir hace siete años con la convocatoria de varios concursos que sumaban hasta 1.200 MW pero que provocaron justo lo contrario. Los proyectos adjudicatarios han estado paralizados por la lluvia de demandas que las empresas promotoras presentaron contra el Gobierno autonómico por la “arbitrariedad al resolver inmotivadamente” tanto las denegaciones de zona de especial interés, que prácticamente garantizaban el acceso a la autorización del parque, como las autorizaciones. En cualquier caso, el concurso no era garantía para que la instalación eólica fuera a construirse, porque la competencia para asignar proyectos es del Gobierno central.

En definitiva, 1.200 MW esperando su momento, al que se unirían los 402 de los 500 MW de energía eólica licitados en la subasta estatal de 2016, que ganó Forestalia (300 MW) y su hermano, el Grupo Jorge (102 MW), y ahora los 1.437 MW, (1.200 MW Forestalia y 237 MW de Brial Energía).

Para solucionar el bloqueo jurídico y empresarial, el Gobierno de Aragón aprobó el Decreto-Ley 2/2016, de 30 de agosto, de medidas urgentes para la ejecución de las sentencias dictadas en relación con los concursos convocados del Decreto 124/2010, de 22 de junio, y asi impulsar la energía eólica.

La administración autonómica, mediante esa norma, aprobaba así la tramitación de todos los proyectos de parques eólicos que se presentaran y autorizaría, todos aquellos que –no generando afección eólica a proyectos anteriores– obtuvieran permisos de acceso y conexión a las redes de transporte y distribución por parte de sus respectivos operadores.

Aragón daba carta libre a la eólica. Eliminaba todos límites excepto el propio territorio, el viento y los determinados por la capacidad de las redes de transporte y distribución de energía eléctrica para absorber y evacuar la eléctrica generada desde fuentes eólicas.

Se abría la puerta a los más de 30 parques que se habían quedado en stand by, pero también y prioritariamente a los proyectos ganadores tanto de la subasta del año pasado como los de la semana pasada. “Sin embargo, hay tantos proyectos a desarrollar, los de los concursos autonómicos, los ganadores de la subasta de 2016, incluso los parques ‘merchant, a precio de mercado, que ya se están haciendo como los de Villar Mir y los de Molina del Ebro, que pueden entrar en conflicto de acceso a la red unos con otros porque puede que se llegue a saturar alguno de los nudos”, señalan fuentes del sector, “y en ese panorama se tiene que integrar los nuevos proyectos ganadores de Forestalia (1.200 MW) y de Brial Energía (237 MW), dos entidades de poca consistencia y que no tienen background en el sector eólico, sobre todo esta última que es conocida en la región por su afán especulativo”.

Y como “desarrollar parques eólicos no es complejo, solo hace falta tener dinero, tanto uno como otro han conseguido convencer a fondos de inversión y a empresas locales de que poseen los derechos sobre los terrenos, los puntos de conexión y que son proyectos futuribles”, añaden las mismas fuentes, “pero ya sabemos que han estado llamando como locos buscando comprar algunos de los que están en espera desde hace años”.

“Y aún así, aunque les interese políticamente a estas empresas decir que van a construir en Aragón, no hay suficientes proyectos que cumplan con los requisitos de viento de esta última subasta, es decir, que generen al menos 3.000 horas anuales”, advierten, “probablemente busquen otros emplazamientos en otras regiones”.

Las empresas ganadoras tienen seis meses para identificar los proyectos y si no, se comenzará a ejecutar una cuarta parte del aval, que en el caso de Forestalia suma un total de 72 millones de euros, y de 13 millones de euros para Brial Energía. “Los fondos de inversión que están detrás de Forestalia y los socios locales y fondos de inversión de Brial Energía se han tenido que creer sus propuestas”, concluyen las fuentes, “pero pronto veremos si son capaces de cumplir sus objetivos”.

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