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En el diseño de la política energética de los próximos años, todas las tecnologías que existen en España ven imprescindible su continuidad. Las renovables protagonizarían esa transición energética hacia una descarbonización de la economía y el resto, el carbón, el gas o la nuclear se presentan como las energías ‘ideales‘ para acompañarlas e ir de la mano hacia un futuro con menos emisiones de CO2.

En esa tesitura se presenta la energía nuclear. El presidente del Foro de la Industria Nuclear, Ignacio Araluce, ha señalado que es “absolutamente necesaria para la estabilidad energética” nacional, ya que en 2016 se mantuvo como una la primera fuente de generación, tras aportar al sistema eléctrico un 21,39%, lo que la hace “imprescindible por su disponibilidad, fiabilidad y seguridad de suministro” y porque es “libre de emisiones contaminantes”.

Sin embargo, hace una semana, el ministro de Energía, Álvaro Nadal, señaló durante las Jornadas de Cambio Climático y Transición Energética, que “puede que en el futuro, con otros sistemas de almacenamiento, la energía nuclear pueda ser sustituida, pero en los próximos años no”.

¿Se podría poner, entonces, una fecha a ese momento? Para Araluce, el almacenamiento energético no es un problema a día de hoy para su sector. “No esperamos que la tecnología del almacenamiento esté lo suficientemente desarrollada como para integrarse en el sistema eléctrico de manera masiva y que pueda sustituir la generación nuclear”, ha dicho, “por lo menos, hasta 2030 no”. Sin embargo, ha reconocido “que ya existen algunas opciones que se están utilizando como es el almacenamiento de energía por medio de bombeo, pero en España ya ha llegado al tope, no se puede ampliar su capacidad”.

Actualmente existen más de 24 centrales hidráulicas de bombeo, de las cuales 16 son de bombeo mixto con una potencia instalada de 2.500 MW y ocho son solo de bombeo, con una potencia total de 5.000 MW.

Y mientras llega ese momento, la industria nuclear se considera imprescindible en el mix eléctrico del futuro. “Para cumplir con los objetivos 2030, tendrán que ser sustituidos 60 TWh de las centrales térmicas de carbón, lo que supone duplicar la potencia renovable”, explica el portavoz de la industria, “pero para alcanzar esos objetivos sin contar con la energía nuclear, esa potencia tendría que ser triplicada en poco más de diez años, lo que se presenta como imposible”.

“La UE ha apostado por energía limpia, que no emita CO2 no solo en el sector eléctrico, sino en el transporte, la agricultura o el consumo y en el sector eléctrico estamos orgullosos de ser una de las energías que contribuye de manera muy importante a mantener los objetivos para el año 2030”, ha recalcado.

En la actualidad, la nuclear aporta 8.000 horas al año de generación sin CO2 frente a las 3.000 horas de la eólica y las 2.300 de la fotovoltaica y la termosolar, pero considera que para que la nuclear tenga futuro “hay que definir un marco legal referente a la retribución a la inversión y a las tasas e impuestos, solo el marco fiscal se come el 40 o el 42% de los ingresos que tienen las centrales nucleares, nos parece una barbaridad”. Por eso, si hay cambio regulatorio para pedir la extensión de la vida útil de las plantas, “ahora se tiene más tiempo y por tanto se puede llegar a consensos en el futuro”. Aunque, ha advertido que si no hay cambio fiscal, “si los números no salen, en el largo plazo esta tecnología no se puede sostener, como ocurre con cualquier negocio”.

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