La sombra de Galán es alargada: impone su estrategia energética a las grandes empresas españolas

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Ignacio Galán charla con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en una de las reuniones del CEC en Moncloa. FOTO: EFE
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Las grandes empresas españolas presentaron este lunes el informe España 2018, en el que destacan una serie de propuestas en materia energética, que a decir verdad no son novedosas ya que prácticamente se trata de una retahíla de medidas que el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, ha recalcado en más de una ocasión. Se nota la mano del presidente de Iberdrola en el texto definitivo del informe. Para eso, es uno de los 18 miembros del Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC), que de la mano de su presidente, César Alierta, presentó ayer ante los medios.

El informe señala que en España se debe eliminar de las tarifas los costes no relacionados con lo que cuesta producir y distribuir la energía. También creen las grandes empresas que hay que plantear una verdadera reforma fiscal en la que todos los sectores compartan, de forma homogénea, los costes del cumplimiento de los objetivos medioambientales, así como redefinir la retribución de las actividades reguladas sin aplicar retroactividad.

El informe señala que  la inclusión en la factura de costes ajenos al suministro y que responden a políticas territoriales, medioambientales, sociales, industriales y fiscales representa más del 50% del precio de la energía para el consumidor doméstico en España. De esta manera, en España la suma de los impuestos y costes de “apoyo a la política” (“policy support cost”), ajenos al coste del suministro, es aproximadamente un 80% superior a la media europea.

El presidente de Iberdrola comentó algo parecido en una entrevista a Bloomberg el pasado 25 de junio. Galán cree que uno de los principales problemas del sistema eléctrico español en particular, y del europeo en general es la falta de competitividad. La factura que estamos pagando en Europa es el doble de la que pagan en Estados Unidos, especialmente porque los americanos incluyen los subsidios en los presupuestos públicos y en Europa se mete en la tarifa de los consumidores”, ha asegurado Galán al canal económico de Londres.

Rescate como a la banca

Otra receta bastante parecida, por no decir igual es que el CEC propone además que el agujero del déficit de tarifa eléctrica, alrededor de 30.000 millones de euros, se debería solucionar como la recapitalización de la banca española, es decir, con un rescate. “En España existe un problema financiero que debe tener soluciones financieras, por lo que no podemos aplicar soluciones energéticas a problemas que no son energéticos. La solución debería buscarse en línea con las medidas tomadas para la recapitalización de la banca, es decir, buscar una financiación de bajo tipo de interés y largo plazo de amortización y con el fin de resolver el problema del déficit tarifario y no afectar a la competitividad, el servicio de la deuda y los intereses asociados deberían ser trasladados a Presupuestos del Estado”.

Palabras muy similares escogió Galán para pronunciarse en el blog corporativo de Iberdrola en mayo de este año. “En España tenemos que resolver la singularidad derivada del problema financiero ocasionado por errores en la planificación y desarrollo de tecnologías inmaduras cometidos en el pasado, que, en tanto se trata de un problema financiero, debería tener soluciones financieras, tal y como se ha hecho en los sectores inmobiliario y de autopistas”.

Solo apoyo a la eólica

Otra de las similitudes entre el informe y los discursos de Galán se encuentra en el apoyo a las renovables. El informe del CEC señala que ” es fundamental que, a futuro, el desarrollo de las renovables se centre en aquellas tecnologías eficientes, como la eólica, desde el punto de vista económico y medioambiental. Además, estas tecnologías se deberán ir integrando progresivamente en el sistema, desarrollando sólo apoyos específicos (fundamentalmente I+D+i) para aquellas tecnologías inmaduras en fases iniciales de desarrollo”.

En la misma entrevista con Bloomberg, el presidente de Iberdrola señalaba lo siguiente:  Hemos estado subvencionando energías muy ineficientes, producen muy poco y son muy caras”. “Por qué pagamos 400 euros por MW/hora cuando hay tecnologías, como la eólica que cuestan cinco veces menos”, ha dicho.

Política común

Otra de las tesis de Galán también se refleja en el informe de España 2018. Se trata de la política común energética. Esto decía Galán a sus accionistas en la última junta general. (Ver vídeo).

En términos muy similares se pronunció ayer el CEC.  “La solución debe venir de Europa y pasa por más Europa. Debe aplicarse racionalidad al sistema, definiendo una política energética común a partir de los siguientes ejes: Alcanzar un equilibrio entre los tres pilares básicos de la política energética: seguridad de suministro, sostenibilidad medioambiental y competitividad; establecer un marco normativo estable, predecible y armónico que haga posibles las inversiones necesarias y promueva la consecución del Mercado Interior de la Energía y designar un regulador único que vele por un cumplimiento de las normas en todos los Estados Miembros y dote al sector de más visión a largo plazo”.

Plan de inversiones en España

El informe de la CEC señala además que España debe invertir en el sector del orden de 18.000 millones de euros, si se tiene en cuenta una previsión de crecimiento del consumo de electricidad promedio del 2% anual en el periodo 2015-2018. En concreto, una inversión de 18.000 millones de euros en el período 2015-2018 aumentaría el PIB del período en 34.000 millones de euros, una media de 8.500 millones de euros/año.

El impacto total sobre el empleo, considerando el efecto directo, indirecto e inducido, es de casi 100.000 nuevos puestos de trabajo en el periodo, 25.000 cada año.

Hidrocarburos

Por último, el CEC propone que España no debe perder un ápice de tiempo en explorar hidrocarburos en el territorio español. Se basa en informes de terceros para apostar por la fracturación hidráulica y la exploración de petróleo para reducir la alta dependencia energética del crudo. ” No es desdeñable sobre todo si tenemos en cuenta tres factores: primero, que importamos prácticamente la totalidad de nuestro consumo de hidrocarburos; segundo, que tenemos un elevado coste de la energía; y tercero, que nuestra economía necesita elementos dinamizadores que estimulen el crecimiento y el empleo”.

 

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