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La firma suiza Climeworks ha puesto en marcha la primera planta comercial de captura directa de CO2 del mundo en Hinwil, un pequeño pueblo a las afueras de Zurich. La firma fue creada en 2009 por dos estudiantes de la Escuela Politécnica Federal (ETH) de Zurich, Christoph Gebald y Jan Wurzbacher. En los últimos dos años, Climeworks ha crecido rápidamente, y hoy cuenta ya con 45 empleados.

“La idea original de capturar el CO2 de la atmósfera fue de Aldo Steinfeld, profesor de la ETH Zurich, trabajando en combustibles solares, ya que necesitaba CO2 de la atmósfera para producir combustibles renovables. En su programa de investigación, Jan y yo éramos estudiantes, y allí, hace ocho años, surgió la idea de crear Climeworkks”, explica Gebald.

Los fundadores no han perdido la chispa innovadora inicial y se han asociado con el fabricante de automóviles alemán Audi para desarrollar combustibles renovables. La planta de Hinwil ha costado entre 3 y 4 millones de dólares y se encuentra en una ubicación favorable, sobre el tejado de una incineradora de residuos municipales, que le suministra el calor que necesita a bajo coste.

El proceso de la planta de Climeworks utiliza 2,5 megavatios hora (MWh) de calor, alrededor de 100ºC por cada tonelada de CO2, junto con 0.5MWh de energía. Estas necesidades de energía equivalen a 12GJ / tCO2, aunque la firma espera recortarlo en un 40% y situarlo en alrededor de 7GJ / tCO2. Gebald dice sería necesario incrementar los recursos energéticos -preferentemente de eólica y solar – para aumentar la captura directa.

El proceso de captura

La máquina Climeworks consiste en una unidad, con tres recipientes, cada uno de los cuales contiene seis colectores de CO2. Impulsados por el calor del incinerador, los colectores utilizan ventiladores para aspirar el aire ambiental en filtros, que absorben el dióxido de carbono. Los filtros se calientan y se obtiene el dióxido de carbono (ver gráfico), que se canaliza hacia los invernaderos cercanos de Gebrüder Maier, una empresa agraria  que utiliza las 900 toneladas de carbono capturado para cultivar pepinos, tomates y berenjenas en sus invernaderos.

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El objetivo de nuestra empresa es captar un 1% de las emisiones globales en 2025, lo que resulta ambicioso pero también factible”, dice Gebald. Para llegar a ese volumen, la compañía tendría que instalar 750.000 unidades como la que opera en Hinwil, una tarea poco menos que imposible para abordarla sólo con medios comerciales. “Llegar a un 1% de las emisiones globales en 2025 actualmente no es posible sin voluntad política y sin un precio al carbono. Así que no es posible únicamente con medios comerciales”, dice Gebald.

Por ahora, Climeworks está desarrollando aplicaciones específicas, que incluyen CO2 para bebidas carbonatadas y combustibles renovables. La compañía planea abrir siete instalaciones durante los próximos dos años, incluyendo una planta de emisiones negativas en Islandia que a la vez capture y almacene CO2 bajo tierra, proyecto en asociación con Reykjavik Energy , CarbFix y la Universidad de Islandia.

La apertura de la primera planta comercial de captura directa de CO2 del mundo por parte de Climeworks’ supone un hito importante en la lucha contra el cambio climático. En su intervención en el acto de apertura de la planta, Julio Freedman, del Lawrence Livermore National Laboratory, dijo a los asistentes: “Realmente creo que [esto] es un evento histórico”.

Sin embargo, hay dudas acerca de las necesidades de energía y los costes del proceso. Los costes actuales son de 600 dólares/ tCO2, y la compañía dice que las próximas plantas conseguirán reducir los costes a poco más de 400 dólares /tCO2. Pero el objetivo final es situarlo en 100 dólares /tCO2 para que la tecnología pueda aplicarse a gran escala. La compañía es optimista y se ha puesto manos a la obra. ¿Lo conseguirá?

 

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