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Es complicado saber o imaginarse una Cataluña independiente energéticamente hablando. No se han dado pistas de qué sucedería por los partidos independentistas. Si Cataluña tendría su propio sistema eléctrico, si pertenecería al mismo que España y Portugal, qué se haría con las centrales, o las compañías eléctricas.

Este diario se puso en contacto con Assumpta Farrán, directora del Instituto Catalán de la Energía y le preguntó qué pasaría si Cataluña lograra independizarse. “Lo normal, en el caso hipotético de la independencia, sería una transición ordenada buena para todas las partes”.

Pero dentro de los planes de Cataluña es llevar a cabo una transición energética que genera muchas dudas teniendo en cuenta las premisas y los objetivos que quieren alcanzar.

Farrán explica que Cataluña pretende cambiar radicalmente el actual modelo energético. “El mercado ha de evolucionar. Hoy no tiene en cuenta para nada ni la generación distribuida ni que las renovables no se pueden dejar al precio variable de los combustibles fósiles y el uranio”.

El Parlamento catalán, el mismo que se ha saltado a la torera la Constitución Española, aprobó en agosto la primera Ley de Cambio Climático que sale de una Comunidad Autónoma. Incluso se adelantó al Gobierno.

En este texto, al que Farrán lo pone como ejemplo de lo que quieren los políticos catalanes, se colocan unos objetivos climáticos complicados de cumplir si se tienen en cuenta la actual situación energética de Cataluña.

Según datos de Red Eléctrica, Cataluña tiene una potencia instalada en 2016 de 12.453 MW, de los cuales 4.174 MW corresponden a ciclos combinados, 3.033 MW a la nuclear y 2.356 MW de hidráulica. Le seguirían los 1.287 de cogeneración y los 1.284 MW de eólica. La energía solar se queda solo en 288 MW de potencia instalada.

Con estos datos de potencia instalada, quién se lleva la palma en cuanto a la generación es la energía nuclear. Con tres reactores cubren el 55% de la demanda eléctrica de Cataluña. Genera 23.743 GWh de un total de 43.215 GWh. Las renovables solo generan el 17% de la demanda (10% hidráulica, 6% eólica y 1% solar).

Pues con unos datos así, la Ley de Cambio Climático de Cataluña, que la llevarían a cabo en caso de independizarse ya que se aprobó con amplia mayoría salvo la excepción del PP y en la que califican a Cataluña de ‘nación líder’, propone cerrar las centrales nucleares en 2027 a más tardar. Y además, que las renovables sean el 50% en 2030.

Es decir, que se fulminaría en 10 años el 55% de la demanda eléctrica de Cataluña. ¿Cómo podría sustituir en 10 años tanta generación? Para lograrlo tendría que hacer un milagro. Uno, conseguir que las empresas quieran instalar en una Cataluña independiente. Si lo consiguen, tendrían que construir decenas de miles de megavatios de renovables, incluso tendrían que instalar algún ciclo combinado para que no se queden a oscuras. Pero eso no pasaría ya que supuestamente el sistema eléctrico español y el catalán, incluso el francés, estarían interconectados y se supliría la falta de suministro.

Teniendo en cuenta que no se pueden construir más centrales hidráulicas, y que la nuclear desaparecería solo cabrían más renovables y ciclos combinados de gas. Por lo que, mientras en 2030 solo haya 50% de renovables (hoy tienen un 17% de la demanda eléctrica), el resto tendrá que proceder de fuentes de energía contaminantes, ciclos, cogeneración, etc.

La directora del ICAEN cree que el cambio se producirá sí o sí, y que no se pueden poner trabas a todos los nuevos desarrollos, aunque cree que “muchas han de ser las señales de cambio del mercado” para que la transición energética se lleve a cabo. Es más una cuestión de voluntad.

A pesar de ello, el obtener el 50% de fuentes no renovables sin nuclear rompería en pedazos el otro gran objetivo de la ley de cambio climático: reducir las emisiones un 40% para el año 2030 con respecto al nivel contabilizado en 2005, mientras que el año 2040 la reducción debería ser del 65%, y en 2050 del 100%.

Es decir, pretende eliminar las emisiones un 40% en 2030 a la vez que no hay nuclear para esa fecha y solo un 50% de renovables. Una utopía. Para cubrir el otro 50% del sistema eléctrico catalán solo quedarían tecnologías contaminantes y por tanto aumentarían las emisiones procedentes del mix eléctrico si se compara con el actual.

A día de hoy, Cataluña produce un 27% de su demanda eléctrica con tecnologías que contaminan, y si tiene que cubrir el 50% no renovable con ellas prácticamente duplicaría las emisiones.

Por tanto tendría que hacer un doble esfuerzo de reducción de emisiones en otros apartados como el transporte o los edificios. Dentro de su plan está realizar un cambio profundo en la fiscalidad ambiental. Penalizar duramente a los coches de combustión interna (diesel y gasolina) e incentivar los vehículos eléctricos y la infraestructura necesaria. Una medida que podría funcionar para tratar de reducir las emisiones y que dependerá del ritmo que cojan estas nuevas tecnologías.

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