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Desde la irrupción de la telefonía movil, se sabe que quedarse sin batería es un incordio y la búsqueda de una toma de corriente se convierte en una prioridad. En el caso de la batería del teléfono no deja de ser más que una molestia si se compara con la misma situación en el caso de los dispositivos médicos electrónicos implantados, como los marcapasos.

A menudo, si el aparato se estropea, significa una cirugía invasiva para reemplazar la batería o la unidad completa. Por eso es buena noticia saber que un nuevo estudio ha encontrado una manera de insertar debajo de la piel células solares que permitan abastecer de electricidad los implantes médicos.

De hecho, varios grupos de investigación han desarrollado pequeños prototipos de células solares que podrían insertarse bajo y la piel y aprovechar la energía de la luz que penetra en la superficie de la piel para mantener los implantes médicos activos.

Las ventajas potenciales de los implantes médicos utilizando la energía solar evitarían los problemas de reemplazar o recargar las baterías.

Para examinar la viabilidad de esta tecnología, un equipo dirigido por Lukas Bereuter del Hospital de la Universidad de Berna en Suiza ha desarrollado varios dispositivos de medición para colocarlos en el brazo, que tienen tamaños de alrededor de los 3,6 cm2, lo suficientemente pequeños para su implantación, y capaces de medir la potencia y la generación de electricidad de las células solares. También se colocaron filtros ópticos sobre las células para simular las propiedades de la piel y su efecto sobre la luz entrante.

Durante la investigación, un total de 32 voluntarios en Suiza llevaron los dispositivos una semana durante las cuatro estaciones del año. Los investigadores encontraron que, independientemente de la época del año, la electricidad más baja generada por un voluntario era capaz de generar 12 microvatios, más que suficiente ya que es más de los 5-10 microvatios requeridos para un marcapasos típico.

“La potencia media global obtenida es suficiente para abastecer de electricidad, por ejemplo, un marcapasos o al menos prolongar la vida útil de cualquier otro implante activo,” dice Bereuter. “Mediante el uso de dispositivos de captación de energía, tales como las células solares para los implantes, ya se puede evitar el reemplazo de dispositivos, pero no solo, además el tamaño del dispositivo puede reducirse drásticamente.”

Además de los marcapasos, Bereuter piensa que esta tecnología se podría utilizar para otras aplicaciones, en las que se necesitara energía solar en las personas. Para ello se debería tener en cuenta la necesidad de electricidad a generar, el área total de la superficie de la célula solar, su colocación, la eficiencia y el espesor de la piel del paciente… Las opciones tecnológicas de la energía solar son cada vez más amplias y el futuro es suyo.

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