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Las plantas de Endesa están lejos de amortizar la inversión que se hizo en ellas y en 2013 quedaban 18.000 millones de euros pendientes, que no se recuperarán en su totalidad, según estudios sobre la rentabilidad que obtuvo en el periodo 1998-2013 que han hecho tres firmas de análisis.

El socio de Analistas Financieros Internacionales (AFI) Arturo Rojas; el consejero delegado de SR y Asociados, Miguel Solchaga, y el vicepresidente de Compass Lexecon en España, Antón García, han presentado sus respectivos estudios elaborados a partir de datos públicos y de contabilidad interna aportados por Endesa.

Se trata de tres auditorías de las plantas nucleares, hidráulicas, de carbón y ciclos combinados que han realizado las firmas.

Los tres analistas han coincidido en que los precios del mercado y los impuestos que soporta la actividad de generación impiden alcanzar unos flujos de caja suficientes para lograr una rentabilidad razonable que permita amortizar las inversiones, aunque todos ellos creen que esas plantas deben continuar funcionando porque siguen obteniendo flujos de caja positivos es decir, que cubren los costes de explotación.

Rojas ha indicado que en su estudio han comprobado que los 18.000 millones de euros que restaban de inversión en 2013 no se han recuperado en términos de caja, ya que desde 2006 el flujo que queda para amortizar la inversión es negativo.

Una circunstancia que se agravó en 2013 con la entrada de impuestos que gravan la producción eléctrica, lo que elevó el saldo de caja negativo para amortizar inversión a más de mil millones.

Ha indicado que el crecimiento del precio de la electricidad en el mercado mayorista tendría que aumentar un 5,28 % en los próximos 30 años para que se pudieran recuperar las inversiones, algo de lo que cree se está muy lejos.

Además, considera, “absolutamente imposible recuperar la inversión” con precios más altos o prolongando el plazo temporal, pues, según sus cálculos, aún a cien años haría falta un crecimiento de los precios del 3,7%.

Central térmica de carbón en Teruel. FOTO: Endesa
Central térmica de carbón en Teruel. FOTO: Endesa

Solchaga considera que actualmente la generación está “infrarretribuida”, ya que las centrales nucleares e hidráulicas están por debajo del umbral de rentabilidad razonable del 7,37 % (el bono a diez años más 300 puntos básicos), que se garantiza a las renovables pero no a otras fuentes de generación.

Ha añadido que Endesa Generación tiene beneficios contables, pero “no una rentabilidad razonable para amortizar financieramente su inversión” y sus plantas de generación no están amortizadas, pero, además, con los flujos de caja que se obtienen, “no lo van a estar en ningún momento de su vida útil, aunque se prolongue”.

En este sentido, ha recordado que los flujos de caja obtenidos antes de impuestos están por debajo de los 970 millones anuales que serían necesarios para amortizar las inversiones y se han venido recortando en los últimos tiempos, pues si la media desde 2008 era de 640 millones, en los últimos tres años ha pasado a ser de sólo 239 millones, aunque el año pasado hubo un leve repunte hasta 287 millones.

Además, ha dicho que Endesa Generación sólo ha podido amortizar un 58% de la inversión, cuando se debería andar ya por un 75%, y ha dicho que la energía hidráulica y la nuclear explican el 90% de la falta de amortización, con 3.300 y 3.600 millones, respectivamente.

El resultado que obtiene es que los ingresos reales han sido inferiores a los necesarios en más de 7.500 millones de euros  para la totalidad del parque generador nuclear e hidráulico de Endesa.

No obstante, cree que “tiene sentido” seguir manteniendo abiertas las plantas porque los flujos de caja son positivos y el coste ya se efectuó.

Por su parte, el vicepresidente de Compass Lexecon ha dicho que no hay evidencia de que las centrales de Endesa Generación vayan a alcanzar rendimientos excesivos a lo largo de su vida útil, pero cree que si mantienen flujos de caja positivos, habría que mantenerlas abiertas.

En los tres estudios, se ha eliminado el efecto de la contabilidad (pues distintas prácticas contables pueden llegar a resultados diferentes en un año concreto) a fin de centrarse en un análisis económico-financiero, considerando que, para determinar la rentabilidad real de una instalación de generación, no basta con mirar la contabilidad de un solo ejercicio, sino que es necesario extender el análisis financiero a todo el periodo de explotación del activo.

Para ello, hay que tener en cuenta la inversión inicial, los ingresos obtenidos por su actividad productiva y las posibles ayudas incluidas, así como la totalidad de los costes incurridos, al margen de la política de amortización contable y de la consolidación de resultados dentro del grupo empresarial al que pertenece.

Así, por ejemplo, en varios de los informes se puede ver como una de las claves de la no amortización de las centrales se inicia en el año 2007, justo después de que se acabasen los CTCs, y que desde 2013 se ha empeorado con la reforma eléctrica y la nueva carga fiscal.

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