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La eficiencia energética y sobre todo, el ahorro económico se está convirtiendo en una prioridad para los ayuntamientos de toda España. Los años del derroche previos a la crisis han hecho mella en muchos consistorios por lo que han tenido que tomar medidas, entre ellas, la de reducir la factura eléctrica.

Y para pagar menos luz, una de las maneras es la de quitarse intermediarios, es decir, saltarse a la comercializadora participando directamente en la compra de energía en el mercado mayorista. Eso es lo que ha hecho la Barcelona de Ada Colau mientras cumple con su promesa electoral, la de crear su propio operador eléctrico municipal, su propia eléctrica. Por el momento, ya está comprando la electricidad que necesita cada día (o cada hora) en el pool.

No es la única, otras ciudades están haciendo lo mismo como es el caso de Avilés (PSOE), Torrejón de Ardoz (gobernado por el PP) o Canfranc (PSOE) y otras tantas están valorando hacer lo mismo, al comprobar que se consigue la luz más barata. Como es el caso de la otra ciudad del cambio, Madrid. Según explicaba la delegada de Medio Ambiente y Movilidad, Inés Sabanés, “una de las medidas de nuestro Plan A incluye convertirnos en consumidores directos de electricidad, pero para ello primero estamos monitoreando todos los consumos, hasta llegar al 80% del total en 2018”. Necesitan saber cuándo y cuánto consumen cada hora los 1.350 puntos de suministro eléctrico de sus edificios municipales (170 GWh al año).

Después de Madrid, está el ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz (PNV), que está en un proceso de reflexión interna para analizar los consumos y costes globales del Ayuntamiento, y que valorará si quiere convertirse en un agente de mercado para comprar directamente la electricidad, o el de Pamplona (con cuatro fuerzas del cambio: EH Bildu, Geroa Bai, Aranzadi e I-E), que están realizando un estudio de viabilidad para poner en marcha una comercializadora municipal de energía eléctrica renovable. También Zaragoza (Zaragoza en Común) está en esa línea o Rivas-Vaciamadrid (IU).

Para todos ellos, este cambio de rumbo en la gestión de la electricidad lo han llamado alcanzar ‘la soberanía energética’ una idea compartida por ciudades como Rubí (PSC), Valencia (Compromis), Las Palmas de Gran Canarias (PSOE), L’Hospitalet de Llobregat (PSC), Castellón (PSPV-PSOE), Rota (PSOE-IU), Puerto Real (Sí Se Puede), San Sebastián de los Reyes (PSOE), Móstoles (PSOE-IU), Fuenlabrada (PSVOE-IU), Alpedrete (Alpedrete Puede), Ciempozuelos (Ahora Ciempozuelos), Moralzarzal (Vecinos por Moralzarzal), Agüimes (Roque Aguayro), Ingenio (PSOE) o Burjassot (Compromis), quienes están embarcados en un programa para activar la transición energética y las medidas de ahorro y eficiencia energética desde la administración local, a través de Ecooolocal.

“Cada vez hay más municipios que quieren comprar directamente la electricidad en el mercado mayorista”, señala Jorge Morales, director general de la eléctrica Geoatlanter, “lo de Barcelona es más complicado no tanto por la compra sino por cómo quieren desarrollar el autoconsumo”. Pero el resto de ayuntamientos lo que hacen es “contratar un indexado, es decir, como hacemos desde nuestra comercializadora Próxima Energía, ofrecerles la luz a precio de coste con un margen fijo al mes de 2€”, explica, “y así , de esta manera, se consiguen quitar un intermediario, tener un ahorro importante en la factura de la luz y facilitar su gestión”.

El experto asegura que se consigue “un precio PVPC pero aplicado a consumidores con potencias contratadas superiores a los 10kW, un producto pensado para pymes, pero también para los ayuntamientos”.

Aún así, si un ayuntamiento quiere convertirse en un agente de mercado, es decir, participar activamente en el pool diario para comprar la electricidad que consumirán sus edificios públicos, el alumbrado u otras dependencias, deberán darse de alta en el Ministerio de Energía como “grandes consumidores”, tener una facturación centralizada y calcular con la mayor previsión posible el consumo eléctrico de cada hora del día.

“Y además, necesitan avales en efectivo, que no son un montante exagerado, por ejemplo 200 euros en el OMEL o 100 euros en REE, pero se necesitan antes de las 48 horas de cada compra, una rapidez a la que no están acostumbrados los ayuntamientos, además se emiten facturas cada dos semanas… en definitiva convertirse en un consumidor directo o cualificado que se tiene que autogestionar en electricidad”, añade Morales.

Este es el primer paso de decenas de ayuntamientos en el ahorro energético pero… ¿y si se extendiera al resto de la geografía del país?

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